por: Teban Landa

Me considero gran fan de la Trilogía de Volver al Futuro, y aquellos que conocen las películas, no me dejaran mentir cuando digo que lo interesante de la película va más allá de los mensaje básicos que te encuentras a lo largo de la saga, ese tipo de moralejas que cualquiera de nosotros debería de aplicar, sí o sí, a su vida cotidiana. Por ejemplo: no conduzcas cerca de un camión de estiércol, no te olvides de llevar ropa interior de algodón y plutonio si viajas en el tiempo y absolutamente bajo ninguna circunstancia, uses ropa interior morada si no quieres que tu mamá se enamore de ti.

Y es que cada vez que se acerca mi cumpleaños, no puedo dejar de pensar en un mensaje que para mí es pieza fundamental de la primera película, en donde Marty conoce a su papá siendo un adolescente pervertido, teto y gallina. Pero bueno, creo que todos en algún momento nos damos cuenta de que nuestros padres no son los seres todopoderosos que creíamos cuando éramos niños.

Pero lo que a mi me viene a la cabeza, es pensar, en qué sucedería si fuera una situación inversa, algo como lo que vive Jennifer al ver su vida futura, algo como saber, qué pensaría de mi si a mis 17 años hubiera conocido a la persona que soy hoy en día. Le daría pena ajena darse cuenta que a veces paso una tarde de viernes por la noche viendo series en Netflix con pizza y cerveza?, ¿Le daría nostalgia de saber que ya no juego futbol 7 veces por semana sin cansarme, si no que ahora juego una vez cada 15 días y me duele cada centímetro del cuerpo al día siguiente?

Y es que no quiero sonar como un anciano de 90 años, pero siendo honesto, hoy en día me da gusto saber que si salgo un fin de semana de peda, ya no termino al otro día con una cruda de albañil, buscando los mensajes que le envié a mi ex y pensando qué puedo comer con los 12 pesos que me sobraron después de invitarle todas esas chelas a la chava que no quiso irse a mi depa al final de la noche.

Ahora sé y me queda claro que irme hasta adelante en un concierto para meterme en el mosh pit es algo más cercano a una contusión que a la diversión que mi “yo” de 17 años estaría reclamándome por experimentar. No sé si es fácil explicarle a ese niño de 17 años que prefiero pagar un buen mezcal que una barra libre de agua loca, pero sí sé que ni el niño ni yo vamos a aguantar la cruda el próximo sábado.

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Teban Landa Rock

Arqui-Músico incomprendido por mudarme del Caribe al DF al no soportar más el calor. Con apenas 2 años viviendo en la ciudad donde nací he podido disfrutar y sufrir las cosas que hacen increíble este monstruo de metrópoli; amante de los pequeños shows donde te enteras que una banda local rompe madres y su disco cuesta solo un poco más que una cerveza. Adicto a las tortas de milanesa y a los conciertos. Me gusta leer suspenso, escuchar rock y tomar cerveza, en especial si es todo al mismo tiempo. Mi misión es recorrer la ciudad buscando shows de calidad, de músicos y bandas que emocionen o logren romperte, aunque luego no encuentres su disco en Mixup.