Por Gabriel Cruz

No existe “La Magia del Cine”. Bueno, no es una, son muchas magias. Cada uno de nosotros forma, en su propio imaginario, la suya, y cada película que disfrutamos es porque nuestros gustos (incluso los culposos) se adaptan a esa idea de magia que tenemos en nuestras cabecitas locas. Pero ¿para qué necesitamos eso? ¿Evasión de la realidad?, ¿reafirmación de la realidad?, ¿análisis de la realidad? Me queda claro que cualquiera de esas opciones son válidas, pero la gran industria invierte muchísimo más en la primera. Y es que la realidad, así, cruda, no es tan divertida como el cine la pinta. Imaginen qué pasaría si juntaran al Chapo, Trump, Norberto Rivera, Abu Bakr al-Baghdadi, Javier Duarte, Justin Bieber y el escritor de este mismísimo texto. El fin del mundo tal como lo conocemos, eso podría pasar si ponen en la misma habitación a siete psicópatas de ese calibre. Bueno, el cine es mucho más romántico y generalmente nos deja un poquito de esperanza.

Digo, pensar en un guion que reúna a siete psicópatas, por puro divertimento de las audiencias, es algo que a cualquier guionista jolibudense se le puede ocurrir. A Marty, un ¿escritor? irlandés que intentaba hacerla en grande en la gran industria del cine del mundo occidental, se le ocurrió. Tenía listo todo para hacer ese texto y brillar como las estrellas, tenía a la chica guapa, tenía el alcohol, tenía incluso el título de la peli, sólo le faltaba el contenido, nada más. Afortunadamente para él, su amigo Billy lo proveyó de todo lo necesario para poder llevar a cabo su proyecto, incluso los psicópatas.

Ya en otro momento tuve la oportunidad de recomendarles otra peli de Marty McDonagh, In Bruges (2008), y aproveché muy bien para decir que este tipo tiene todo para ser un director de culto. En momentos recuerda a Ritchie, Tarantino o Boyle. Pero la industria a veces es caprichosa y productos o creadores no alcanzan a ser entendidos a tiempo. Y bueno, con sólo dos largometrajes en su haber, este inglés de Inglaterra parece que no es profeta en la tierra de los sueños. Y como a mí esas cosas me tienen sin cuidado (es decir que me valen madres), no tengo el menor empacho en celebrar que Netflix tenga en su catálogo ambas pelis.

Seven Psychopaths reúne características del cine gangsteril, de acción y comedia de la más oscura que el mercado pueda proveer. En esta sopa, se desarrollan personajes excéntricos y exuberantes que se mezclan de maneras sorpresivas. Este es el punto que une a McDonagh con los directores mencionados antes, pero lo que define su estilo es la calidez que demuestran sus personajes más sórdidos. Los sentimientos más oscuros van acompañados de algunos muy sutiles y hermosos. Odio y amor sea unen en la misma psique.

En una historia perfectamente lineal, el recuerdo del pasado y la construcción de la ficción (la del guion de Marty y la de las historias alteradas de Billy) se mezclan sutil y confusamente. Los psicópatas existen o son inventados, pero no queda claro cuál es cual, la realidad de la película se pone en duda y finalmente caemos en cuenta de que nuestra propia historia se construye de la misma forma. Lo que verdaderamente pasó, lo que entendimos y lo que queremos guardar en la memoria.

Más afortunada en la fotografía que In Bruges, este filme cuenta con la mirada de Ben Davis, quien tiene amplia experiencia en cine de superhéroes el cual siempre exige estándares altos en imagen. Esto se demuestra en la bien aprovechada locación del Joshua Tree National Park (sí, el que sale en el disco de U2).

La fluidez de algunas de las escenas de Siete Psicópatas y un perro está marcada por el ritmo de un excelente soundtrack compuesto de piezas clásicas del soul, el rock y otros géneros que nos sitúan en plena atmósfera de Hollywood. Si esto no es suficiente, en el reparto aparece Tom Waits, que si bien no canta en la peli, nos recuerda constantemente quién es con su sola presencia y el hecho de cargar un conejo blanco.

La historia hará justicia a Marty McDonagh (ojalá que no le pase como a los campesinos con la Revolución Mexicana). Su cine tiene capas más profundas de lo que vemos a simple vista y sus personajes son tan memorables que terminarán siendo referencia para actores y directores (o al menos para memes).

Este fin de semana, desde su lugar favorito del sillón (this is my spot) disfruten esta comedia acompañándola de una cerveza Guinness (irlandesa, por supuesto) y unos pretzels.

Título: Siete psicópatas y un perro

Título original: Seven Psychopaths

Dirección: Marty McDonagh

Duración: 110 minutos

Año: 2012

País: Reino Unido