por Mau Plaza

“War Dogs”. Todd Phillips. 1hr 55 min.

Basada en un artículo de la Rolling Stone que terminó siendo un libro, War Dogs es una de esas películas hechas sobre un sentido estricto de la obtención de fajos y fajos de dólares, filtrados a través de la más veloz máquina contadora de billetes del mercado; donde algunos estratégicos planos congelados funcionan perfectamente como signos de exclamación y en reiteradas ocasiones, la cámara sigue la inhalación frenética de rayas de cocaína. Y, por si hiciera falta alguna pista más de hacia dónde voy, también es una de esas películas guiadas por una incesante y obsesiva voz en off en primera persona que hace un constante recordatorio al cinismo como orgullosa señal de identidad. ¿Les recordó The Wolf of Wall Street? Pues a su servilleta también.

Ahora es Todd Phillips – director de The Hangover – quien se aventura en la que es sin lugar a dudas su película más madura y dramática, que también sirve de parteaguas en su carrera, aunque de una forma mucho más tibia y moderada.

Jonah Hill y Miles Teller interpretan con fuerza a dos amigos traficantes de armas, que a primera vista tienen esta relación de chilis wilis y bros tan característica de las comedias de Phillips: dos jóvenes cuyo pensamiento inmaduro los conduce al despapaye y descontrol. Sin embargo, en esta ocasión, el caos va mucho más allá de una despedida de solteros fuera de control: incluye no sólo armas AK-47 sino drogas, tratos con terroristas, una persecución desértica de guerrilleros en plena guerra de Irak, y hasta secuestros express que más haya de hacernos reír, nos ponen la piel fría y con miedo ajeno.

Miles Teller es un muy buen David Packouz (no esperen una actuación tipo “Whiplash” porque lejos, lejooooos de esa), un masajista en Miami sin rumbo que es bastante vulnerable a la influencia y carisma de su viejo amigo de la secundaria Efraim Diveroli (Hill), quien lo invita a ser parte del seductor mundo de los llamados war dogs (pequeños y oportunistas traficantes de armas que sacan ventaja de la guerra al hacer tratos, digamos, cuestionables, que el Pentágono no puede hacer directamente). El verdadero David, incluso, hace un cameo, por si tenían la duda.

Jonah Hill lleva la batuta de la película y aunque su personaje nos hace recordar a Donnie Azoff en The Wolf of Wall Street, nos demuestra una vez más que puede darle vida a personajes complejos, maduros y no podemos encasillarlo en la comedia frívola y adolescente que nos tenía acostumbrados.

Con un gran, pero GRAN soundtrack, War Dogs cuenta e hiperboliza una historia real de como aprovechando las zonas de ambigüedad de lo legal y conformándose, en un principio, con las migajas del negocio armamentístico, dos jóvenes se convirtieron en picarescos proveedores del ejército americano.

La película llega en una temporada que ya ha visto a otros directores consolidados de comedia: Adam McKay con The Big Short y Jay Roach con Trumbo, dar un ambicioso salto más allá de sus zonas de confort.

Una buena y entretenida película, nada que no hayamos visto, nada del otro mundo, pero sin duda, los hará pasar un muy buen rato.

8 balazos de 10.