por: Mau Plaza

“The Shallows”. Jaume Collet-Serra

En medio del mar habitan algunos de nuestros más grandes miedos. Al mar se le ve y no se le ve, se sabe dónde está, pero nunca se sabe qué hay dentro de él. Sumergirse en el agua es entrar a un mundo totalmente diferente, donde nada suena parecido a lo que estamos acostumbrados a escuchar y en donde nada se ve como se ve en nuestro mundo. Es por ello que el mar simboliza otra dimensión y, para prácticamente todas las culturas, es un símbolo ideal de la muerte: al terminar nuestra vida iremos a él, que es de dónde venimos.

Dentro del temido y muy respetado infinito de agua salada, encontramos cualquier número de criaturas. Para acercarse a ellas, hay que hacerlo con ceremonia y excesivo cuidado y en ello no falla The Shallows, una película que por encargo entrega Collet-Serra, justo a tiempo para iniciar los viajes veraniegos a la playa, como se entregó en su momento el ahora universalmente conocido monstruo marino de Spielberg.

Thriller de suspenso, terror y drama existencialista, cohabitan en una película totalmente minimalista. Tras un prólogo que nos muestra la llegada de una exuberante surfera texana en busca de sí misma a una de las playas más bonitas del planeta, de repente entra en escena el segundo personaje del filme, un mega tiburón asesino que la ataca y la obliga a refugiarse sobre una piedra en espera de una ayuda que no se sabe si llegará (¡Ay nanitas!).

Sin duda una de las pelis que más engancharán al público este verano, y todo ello gracias a la interpretación de Blake -chiquita mamá que cuerpo te cargas no inventes vámonos a nadar ahora ya- Lively como Nancy, una estudiante de medicina quien lleva sobre su -sabrotso cuerpecito- todo el peso de una película con un gran tiburón que la acecha.

El filme, comenzando con lo básica que es su premisa, está hecha con el simple propósito de entretener al espectador y nunca lo esconde. Así que si quieren ver algo más apegado al realismo de un documental, definitivamente The Shallows no es lo que buscan. Si buscan veracidad, saldrán decepcionados y mentando madres. Como ejemplo, falta ponernos a pensar que la única razón para que nuestra heroína sea estudiante de medicina es para que pueda sobrevivir -y podamos seguir admirando ese diminuto bikini-. O lo que es lo mismo: nadie se quebró la cabeza más de lo necesario, pensando en el desarrollo dramático de personajes. Y es que siendo realistas, si el personaje de Blake Lively hubiera sido abogada, mercadóloga o community manager, la película terminaría a los 25 minutos. Vamos, yo también me hubiera petateado a la primera.

En los apartados técnicos, todo está en orden: la fotografía de las playas australianas donde se filmó la película es espectacular, las tomas sub-acuáticas increíbles y la mezcla de audio te pone en tensión hasta el último minuto de duración. Algo que me llamó mucho la atención, fue la gran técnica de edición, ya que conjuga muy bien cambios de colores y de posiciones para editar a la perfección, las tomas hechas en alta mar y el resto hechas en alguna alberca gigante en foro.

Y aunque no dejé de sabrosearme a Blake Lively toooooooooooda la película, debemos de darle su mérito -y sabroseada- a Sarah Friend. Doble de cuerpo de la protagonista quién hace un excelente trabajo a la hora de hacerle de Aquagirl y en la surfeada.

En definitiva, The Shallows muy probablemente sea uno de los mejores pasatiempos de estas vacaciones. Cierto que al final medio la cajetean, pero hay tanto que disfrutar antes que eso, que por una vez, poco importa.

Debería de ser un 9.5 por el taco de ojo, pero bueno. Un monstruoso 8 de 10.

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Mauricio Plaza. Director Creativo. Post Productor. Amante de las series y del cine. Fitness boy. Mentalidad de duro con el ejercicio, duro con el trabajo y comer sanamente. Puma de corazón, chelero y parrandero.

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