por Mau Plaza

“The Purge 3: Election year”. James DeMonaco. 1hr 49 min.

Purgar y purificar: las acciones que definen a esta cinta. Es ya la tercera entrega de esta saga y en esta ocasión, nos topamos con la inserción de un contexto socio político en esta película plagada de clichés y dudas morales.

Hablamos de verosimilitudes demasiado obvias hacia los dos candidatos a la presidencia del gabacho, para poder ser negadas. De paralelismos que abundan en este thriller y la alegoría social hacia lo que vivimos en la actualidad. Más allá de la matanza que ya sabremos veremos en pantalla, el contexto electoral es sin duda un acierto. Adquiere así un carácter terrorífico por vía doble.

La batalla política se adueña del trasfondo de esta sociedad distópica en la que una vez al año, por decisión de los “nuevos padres de la patria gringa”, durante 12 horas, cualquier crimen es permitido. Este sistema para eliminar a los más pobres, impulsado por el partido de los “purificadores” ve amenazada su herramienta de control social por el ascenso al poder de la senadora Roan (Elizabeth Mitchell), una firme candidata protegida por Leo Barnes (Frank Grillo), un viejo -te la rompo en 3 segundos- conocido de esta saga.

Entonces, tenemos dos planos: el político, donde la senadora es el objetivo de la purga; y el social, donde mercenarios, comandos y turistas de la muerte salen de cacería en una lucha de sobrevive el más fuerte, el mejor armado, el más pinchi loco. Justo ahí, en ese otro nivel, están los trabajadores, los negros y los latinos amenazados por esta demencial manifestación del capitalismo, por los conflictos raciales, por la disponibilidad absoluta de armas con permiso para matar. ¿Les suena familiar amigos?

La película coquetea, como ha ocurrido en la serie, con el gore. Se disparan tantas balas, se derrama tanta sangre y hay tantas muertes que el mismísimo Rambo se ve como un guerrillero de poca monta. DeMonaco es honesto: entrega una película de suspenso y acción sin pretensiones, aunque eso no evita que mantenga un punto de vista crítico.

Un thriller en el que la violencia, el humor y la regla brutal en la que basa su argumento nos lleva a comerte los pellejos de los dedos en más de una ocasión. Te deja con una reflexión de a dónde podríamos llegar como sociedad, y a los amantes de las buenas escenas vuela cabezas como a su servilleta, con una sonrisa sádica.

 

8 muertes de 10.