por: Mau Plaza

“The Nice Guys”. Shane Black. 1hr 56 min.

Ambientada en la Cd. de Los Angeles en los años 70s, la trama cruza los caminos del alcohólico en recuperación y madreador a domicilio Jackson Healy (Crowe) y del detective privado Holland March (Ryan -si se come su cereal- Gosling), después de la muerte de una actriz porno. March acepta investigar el caso después de que la senil tía de la víctima, dice haberla visto con vida y merodeando su casa. Los dos personajes terminarán en medio de una conspiración contra la industria automotriz.

Pocos podrán debatir que Shane Black es uno de los chingongonchones para hacer Buddy Movies. Con éxitos como “Lethal Weapon” (1987) y “The Last Boy Scout” (1991) nos comprueba una vez más, su habilidad para el género y se despacha con una propuesta inteligente, disparatada, fuera de lo convencional y muy divertida.

“The Nice Guys” es la típica película de “parejas disparejas” en la que dos personalidades completamente opuestas unen esfuerzos para resolver un misterio. El dúo protagónico en esta ocasión, lo integran Russell -ya me veo gordito y medio ruco- Crowe y el multifacético Ryan Gosling. Ambos deben desenmarañar una compleja red de corrupción que involucra la desaparición de una adolescente, la pornografía (¿qué es eso?), la industria automotriz y el departamento de justicia de los E.U.A (eso ni pasa, ni existe…)

La magia comienza a aparecer cuando nos damos cuenta que los 2 idiotas, son detectives privados de poca monta y además son toscos, rudos y algo rústicos (cada uno a su manera) en el arte de resolver misterios. Envueltos en una conspiración repleta de traiciones, asesinatos y giros inesperados, su torpeza policiaca y su gran fortuna harán que el caso se vaya resolviendo a pesar de ellos y no gracias a ellos. Justamente, es ese choque permanente entre personalidades y la aplicación de métodos poco ortodoxos lo que hace tan entretenida a esta película, dando lugar a todo tipo de situaciones exageradas y bizarras.

El resto de los personajes, entre ellos los villanos, no sobresalen mucho en la trama: Kim – re chiquita mamá súper MILF nunca te mueras- Basinger tiene una aparición breve pero bastante útil; Matt Bomer (chicas, se ve galán pero no taaaaaaaanto como en “White Collar”, así que no se emocionen mucho) pone rostro y balazos al mismo tiempo y una transformable Yaya da Costa que puede ser una muy obediente secretaria o una matona con un afro despampanante cuando la situación lo requiere.

Estrellita en la frente y aplausos merecen las cada vez más evidentes habilidades cómicas de Ryan Gosling, que ya habíamos visto en comedias como Crazy, Stupid, Love”, y en “The Big Short” (Gran película esta última, si no la han visto, háganse un favor y ¡corran!). El güero quita suspiros de varias, ha dicho que la comedia era a lo que quería dedicarse desde un principio. Ahora lo vemos graduarse en este género, demostrando que no es ajeno a la comedia física ni al absurdo.

El soundtrack puesto como score está ¡increíble! Te la pasas moviendo los pies al ritmo de: The Temptations, Kool and The Gang, Earth Wind & Fire, Al Green, Bee Gees, Kiss, America, entre otros.

El talón de Aquiles -bailo- del filme es su constante esfuerzo por ser -minuto a minuto, escena tras escena- ingeniosa. No hay descanso alguno, y quizás esto genere algún tipo de sentimiento o pensamiento perdido en el espectador. En varias ocasiones se muestran situaciones de risa debido a sutiles miradas entre los protagonistas; o por acciones hechas al principio de la peli y que hasta después del segundo acto las explican; o por chistes más elaborados en la narrativa de la misma historia, y me di cuenta que éramos pocos en la sala los que nos reíamos de estas situaciones. Pienso que es este exceso de información el que hace que no se retenga toda la información de principio a fin, dejando en el aire chistes o situaciones cómicas muy buenas.

Aun así, justo cuando podríamos pensar que la cinta caerá en el descontrol, logra equilibrarse por las actuaciones de sus protagonistas, por el mismo guión que es muy bueno, y por la noción de que la locura que vemos en pantalla está firmemente controlada por alguien que sabe lo que hace, alguien que es lo suficientemente experimentado como para descontrolarse con firmeza.

“The Nice Guys” es entretenimiento del bueno: inteligente, preciso, ingenioso y bizarro, con actuaciones sobresalientes y un guión sólido; una excelente oportunidad para ejercitar los músculos de la cara durante dos horas. Su guión no va a sobrevivir ningún análisis profundo (que bueno que me la llevo relax, ¿no?), pero el que disfrutarán cada fotograma y cada carcajada es innegable. Si la eligen, mal no la van a pasar.

9 de 10.

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Mauricio Plaza, 31 años. Director Creativo. Post Productor. Amante de las series y del cine. Fitness boy. Mentalidad de duro con el ejercicio, duro con el trabajo y comer sanamente. Puma de corazón, chelero y parrandero.

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