“The Conjuring 2: The Enfield Case”. James Wan. 1hr 34 min.

Es muy complicado crear una segunda parte que supere o que al menos iguale a su predecesora, y más cuando hablamos del género de terror. Wan, director australiano-malayo lo logró. Tensa, terrorífica y realizada con precisión y dedicación, The Conjuring 2 es una de las mejores secuelas que he visto en mucho tiempo. No, no es superior a su predecesora, pero es una excelente película de terror.

En éste nuevo caso demoniaco y de crucifijos volteados, el matrimonio Warren conformada por el demonólogo Ed (Patrick Wilson) y la médium Lorraine (Vera Farmiga) viajarán a Enfield, Inglaterra para investigar un fuerte poltergeist. En este pequeño suburbio, una madre soltera (Frances O´Connor) y sus cuatro hijos necesitan la urgente ayuda de los “cura espantos” cuando la pequeña Janet Hodgson (Madison Wolfe) es poseída por un espíritu maligno y rabo verde que convierte su vida y la de todos sus seres cercanos en una verdadera pesadilla.

Wan es un master a la hora de asustar a la banda. A diferencia de la mayoría de los nuevos directores de terror, los cuales abusan de los momentos de “espanto”, aquellos ruidos raros o apariciones repentinas que logran asustar a la gente simplemente porque hacen saltar de la impresión. Sí, sí hay momentos así en el filme, pero no se abusan de éstos, y tampoco son gratuitos. Son el resultado del cúmulo de escenas en las que la tensión va aumentando a niveles casi insufribles, y dicha tensión se libera ya sea a través de una falsa alarma, o de una aparición verdaderamente -aviento mis palomitas al cielo-.

Al igual que en “El Conjuro”, usando planos largos y travellings con movimientos suaves de cámara, Wan nos presenta de manera clara y concisa, la casa en donde se desarrolla la mayor parte de la trama. De ésta forma, sabemos dónde y cómo está ubicado cada cuarto y cada espacio de la casa, por lo que la película jamás se torna confusa o indescifrable. Dichos planos largos también son usados para aumentar la tensión; cada cara diabólica entre las sombras o aparición extraña aparece durante éstos, lo cual le otorga verosimilitud a la historia. Cualquier tipo de artificio es evitado a través de la falta de cortes durante estos momentos. Realmente nos sentimos dentro de la casa de los Hodgson.

“The Conjuring 2: The Enfield Case” contiene más efectos visuales que su predecesora, teniendo un clímax de historia espectacular. Sin embargo, me atrevería a decir que lo más chirindongo de la película es durante sus momentos más sutiles; es precisamente en las escenas más sobreproducidas que la historia se torna menos interesante, que los sustos no funcionan tan bien y que éstos se sienten más forzados. Prefiero las escenas en las que se encuadra a sus personajes, enfatizando las macabras sombras detrás de ellos, haciendo que nos acerquemos un poco a la pantalla para descifrar si algo se esconde -o no- en la oscuridad, poniéndonos nerviosos. Es justo lo desconocido, lo que no podemos ver, lo que más nos asusta. Lo que da hilacha a nuestro cerebro a volarse con cualquier tipo de paranoia fantasmagórica.  Momentos así son más efectivos que las caras demoniacas con bocas gigantes y ojos de crudo suplicando una birria.

No todo es perfecto en este filme. También existen un par de elementos que diluyen el tono y ritmo de la película en su recta final: de entrada el argumento se fundamenta en coincidencias difíciles de creer (de última hora se descubre en un par de audios los datos necesarios para atar los cabos sueltos sobre la posesión de Janet), así como algunas escenas inconsistentes y bastante innecesarias, como la introducción de una entidad maligna, la cual es creada por elaborado CGI, llamado Crooked Man, (una extraña mezcla entre Jack Skellington y Slenderman) pero que no resulta para nada importante ni resonante, y cuyas escenas nos regresan a un terreno mucho más genérico que demerita notablemente lo conseguido en el transcurso de la película.

Me sorprendería si es que alguna otra película de terror logra superar a “The Conjuring 2: The Enfield Case” este año. Se trata de una de las cintas más tensas e intensas que haya visto, una producción que te logra mantener nervioso durante poco más de 100 minutos. Sí, la película es un poco larga y se vuelve medio tediosa en su recta final, pero de todas formas se trata de una experiencia verdaderamente escalofriante.

Tomando en cuenta la cantidad de casos en los que se involucraron los Warren, no me importaría ver una entrega más de ésta, siempre y cuando se siga manteniendo este nivel de calidad. Me preocupa más que es lo que Wan hará con Fast n Furios 8 y Aquaman…

Un escalofriante 8 de 10.

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MAU PLAZA

Mauricio Plaza, 31 años. Director Creativo. Post Productor. Amante de las series y del cine. Fitness boy. Mentalidad de duro con el ejercicio, duro con el trabajo y comer sanamente. Puma de corazón, chelero y parrandero.

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