por: Mau Plaza

“Ouija: Origin of Evil”.” Mike Flanagan. 1hr 33min.

Otra precuela -si, otra- llega a nuestras pantallas a partir del éxito de un filme de terror. Y si el dicho asegura que segundas partes nunca fueron buenas, ésta que se filmó después, pero en el tiempo es previa, es mejor que la primera (verso sin esfuerzo amigos).

Todo sucede 50 años antes de la jalada y dolor de ojos “Ouija” (2014). Resulta que en Los Angeles, una MILF llamada Alice y sus futuras MILF Paulina (Annalise Basso) y Doris (Lulu Wilson) se hacen de unos dólares asegurando a ingenuos que pueden contactar el espíritu de los fallecidos. Todo es falso, y en el mitote participan las tres.

En 1967 no existía la tecnología que tenemos hoy en día, así que ni los celulares, ni camaritas de video, ni redes sociales, distraen la atención del eje central de la historia.

A diferencia de “Ouija (2014), ésta nueva entrega recupera las convenciones del terror sobrenatural orientado a las posesiones y los exorcismos, a la casa maldita sus tesoros escondidos en paredes; todo en el checklist para crear una contundente atmósfera de paranoia, desconfianza y angustia al interior de un drama familiar.

Si bien la película no termina por cuajar del todo su tensión y suspenso, durante la segunda mitad cambia la sugestión por un esquema más estandarizado dentro del cine de terror en el que abundan los golpes de efectos y el uso más abrupto de los efectos visuales para la construcción de situaciones sobrenaturales. Más allá de esos lugares comunes dentro del tramo final, se trata no sólo de una mejora sustancial respecto del desteñido filme original, sino también de otro buen aporte en un año excepcional para el género.

No hay actuaciones que digan ¡Uta, que bárbaras!, pero las tres damiselas logran transmitir profundidad, miedo y maldad, sin necesidad de que haya grandes vueltas de tuerca o enredos. Comenzamos conociendo la historia desde afuera y nos vamos sumergiendo en su mundo hasta volvernos cómplices de ellas mismas.

El uso de efectos especiales ayuda a darnos un par de buenos brincos, pero tampoco rebasan a la historia para que deje de sentirse cercana; la música y el cuidado en cada detalle de la ambientación de los 60 le dan un sabor y toque rústico, escalofriante y real.

“Ouija: Origin of Evil” ya puede formar parte de la no tan larga lista de precuelas/secuelas que resultan mejor logradas que las originales. Y no sólo triunfa al ser comparada con su antecesora, sino que destaca por sí sola por el balance y dosis justa de los elementos que la componen.

 

7.5 sustos de 10.