por: Mau Plaza

“Neighbors 2: Sorority Rising”. Nicholas Stoller. 1hr 32min.

Es interesante que una comedia simplona y boba sea capaz de decir mucho, sin querer, acerca de un sector de la clase media estadunidense: los nuevos “adultos” están aterrados por madurar y sienten que, en lugar de ser padres que formen correctamente a sus chavos, deben ser una especie de gurús espirituales buena onda que fuman mariguana y echan desmadre.

La peli gira en torno a cuatro personajes: Una pareja de “chavo-rucos”, Mac (Seth Rogen) y Kelly (Rose Byrne), un -todas mías me quito la playera toda la película sin ninguna razón aparente- en crisis llamado Teddy (Zac Efron), y una -sexy chiquita mamá labios de te como- recién ingresa a universidad, Shelby (Chloë Grace Moretz).

Definitivamente parte del éxito es la química entre sus actores y el perfecto ritmo que tienen para la comedia, que incluye infinidad de guarradas verbales y gráficas, destinadas al público adolescente, y al chavo-ruco que llevamos dentro.

Un filme que dentro de su muy particular estilo de humor (el cual parece un sello de todas las películas en las que está involucrado Seth Rogen) hace una crítica a todo: a la concepción y educación de la familia (constantemente se hace el cuestionamiento si son buenos padres o no, y de qué forma pueden encajar en los “modelos y formas correctas” de la familia sin caer en ser aburridos); a las grandes discusiones actuales sobre el feminismo (hueva la neta) o la teoría de género (con varias escenas que hacen mofa del -disque- nuevo empoderamiento femenino convirtiéndolo sólo en un pretexto para hacer fiestas y estupideces); al significado de madurar (explícitamente se cuestiona si esto significa dejar de hacer cosas divertidas o es ser siempre responsables) e incluso cuestiones que antes tenían importancia pero que en la actualidad para muchas personas, pasan desapercibidas, como el valor de una promesa.

Dentro del guión se representan las fantasías actuales de los adolescentes, en las que lo importante es tener para ser:  poseer objetos de lujo; drogas, alcohol, fiestas; cuerpos sexualizados pero sin sentimientos y/o sin una rata que gire la rueda; dinero, etc.

Esta cinta es todo, menos políticamente correcta. Pero si ya hemos normalizado una actitud cínica ante la vida, ¿por qué no burlarnos de la misma durante una hora y cacho? Personalmente reí muchísimo durante toda la proyección. Los chistes son burdos, obscenos, lascivos, a veces grotescos y hasta asquerosos, pero no hay duda que te generaran carcajadas a más no poder, a menos que tu sentido del humor sea demasiado refinado (de esmoquin, sombrerito de copa y toda la cosa…)

8 de 10, aunque para las chicas ver a Zac Efron sin camisa y haciendo bailes sexuales podría darle 9 de 10.