por Mau Plaza

“Mechanic: Resurrecction”. Denis Gansel. 1hr 39 min.

 

Ya firmada el acta de defunción del cine de acción testosterónico de los ochenta –por mucho que los meros meros del mismo como Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger intenten cada cierto tiempo hacer “revivals” bien jalados y poco afortunados–, sólo queda ver pasar esta era donde Jason Statham es el mayor icono del “actioner” de trinchera, capaz de guiñar un ojo al público mientras da en la mother por aquí o pega un cabezazo por allá. El actor inglés ha logrado esquivar el terreno empedrado de la acción de serie B -la que antes llamaríamos de videoclub o renta, y hoy subsiste en el vídeo bajo demanda y de plataformas digitales- y acomodar su brillosa calva en las relucientes marquesinas de nuestro cine, combinando sagas de gran popularidad (Fast & Furious, The expendables) con cartuchos palomeros (Safe, Wild Card, entre otras).
Con Mechanic: Resurrection, secuela de The Mechanic (2011), pareciera que estamos ante el intento de convertir una película del segundo grupo en una de las del primero; pasar del festín de violencia sobre cargada, al producto cortado y empaquetado, listo para irse directo a la boquita del gusto masivo.

 

De entrada, hay que reconocer que la película de hace cinco años dirigida por Simon West acabó no teniendo lugar en la parte alta de la tabla, es decir, fue una reverenda jalada. Cumplía la papeleta de presentar a Arthur -estoy pelón pero ultra súper mamado y te reviento en menos de 2 segundos- Bishop, un asesino a sueldo con una peculiaridad laboral: cometer asesinatos de forma que parezcan accidentes de la vida diaria. ¡Ja! ¡Neta, neta, neta!

Dicho esto, la propuesta del alemán Gansel, en conjunto con sus guionistas Philip Shelby y Tony Mosher para Mechanic: Resurrection no puede ser más bienvenida. Transforman al pelochas madreador en una especie de agente internacional del asesinato que se mueve por todo el globo descabechándose a la banda. Es decir, es la versión “macho alfa lomo plateado puños de hierro entreno en el Popocatépetl” y políticamente incorrecta de personajes como Ethan Hunt o el mismo James Bond.

Tailandia, Malasia, Camboya, Brasil, Bulgaria y Australia son los diferentes lugares que visita Bishop en sus aventuras homicidas (bueno, que intentan hacernos creer por que la mayor parte de estos paisajes están sobre puestos en pantalla verde y se ven hooooorrribleeees); un itinerario que cualquier agente 007 quisiera. Cuando sus misiones están limitadas por espacios tan imaginativos como una prisión de alta seguridad en medio de un mar de tiburones hambrientos, o una piscina que sobresale de un rascacielos, las “set pieces” de Gansel ganan puntos a favor. Cuando no, el guión se resiente en sus puntos más predecibles. Afortunadamente, siempre está ahí Statham y sus patadas ultra voladoras para enderezar -o al menos intentarlo- el curso.

Una película totalmente palomera, jalada y divertida. Llena de acción, madrazos a todos y por todo, explosiones, y balazos. ¡Ah! por cierto, sale Jessica Alba como co-protagonista pero lo único que vale la pena mencionar de ella, es su media boob que se le sale durante toda la peli, y sus nachas en su diminuto bikini (que no es de lunares amarillos BTW).

 

Solo porque soy fan de Statham: 8 patadones de 10. ¡PUM!