por Mau Plaza

“Jack Reacher: Never go back”. Edward Zwick. 2 hrs.

Cada año se estrenan chingo mil de producciones gabachas, cuya finalidad casi exclusiva es hacernos pasar un buen rato. Algunas cumplen con su cometido, otras nel. “Jack Reacher” no llegó a ser tan espectacular, pero sí que tenía un algo especial que te dejaba con ganas de ver otra aventura protagonizada por el personaje interpretado por Tom Cruise.

 

Por ello, me alegré cuando se dio luz verde a una secuela. Pero las dudas no tardaron en llegar, ya que veía incapaz al director Edward Zwick de dar con las teclas adecuadas para reproducir el discreto encanto de la primera entrega. Y pues así fue mis queridos navideños, “Jack Reacher: Never Go Back” es un decepcionante regreso al darnos un pasatiempo genérico que, dentro de lo malo, al menos cumple con unos mínimos.

 

La peli es un intento de esbozar al protagonista mostrando su lado más humano. Sobre el papel, una idea interesante para que la secuela no fuera un simple “más de lo mismo”, pero a la hora de la verdad, perjudicó más que ayudar. Eliminó los rasgos que convertían al personaje en un héroe diferente, acercándolo así con cualquier papel de héroe -todas mías- de acción.

 

La introducción de su supuesta hija Samantha, protagonizada por Danika -chiquita como de que no vámonos a dar una vuelta- Yarosh, acaba siendo un mero mecanismo para dificultar y alargar la investigación de Reacher que cualquier otra cosa, siendo además la base de su rivalidad con uno de los chicos malos. Si la omitiéramos por completo, la pérdida sería insignificante, manteniendo así ese misterio alrededor del protagonista que tan bien le sentaba y dando pie a un ritmo más vibrante.

 

Además, no sólo entorpece la misión, también juega en contra del personaje de Danika, interpretado por Cobie – me enamoro quiero ahora ya mismo me caso – Smulders, que estaba venido a ser el otro gran aporte de la película. Es una pena que no se incida más en el choque de sus métodos con los de Reacher, pues ahí había motivos de sobra para cometer algún error que extendiera la historia sin la necesidad de Samantha.

 

Definitivamente tampoco ha ayudado la intrascendente puesta en escena de Zwick, uno de los directores que menos me interesan del Hollywood actual. Su nula personalidad tras la cámara no le sienta nada bien a una película que requería de un mayor punch.

 

Por suerte, Reacher es un personaje que tiene mucho hilo para tejer y con el que Cruise se siente muy a gusto -basta con ver la estupenda escena inicial que sirve a modo de presentación del personaje para aquellos que no hayan visto la primera entrega- que acaba haciendo la película bastante llevadera. Además, ese toque de carisma burlón frívolo de Reacher sigue ahí y ayuda a que se mantenga esa fina capa de humor durante algunas escenas de acción que eleva el nivel un poco por encima de la media.

 

En definitiva, “Jack Reacher: Never go back” es un producto digno para pasar el rato, pero supone varios pasos atrás respecto a la primera entrega y no te deja con ganas de volver a encontrarte con el personaje interpretado por Cruise. Un sí pero no.

 

7.5 plomazos de 10. ¡Pum Pum!