por: Mau Plaza

 “Blair Witch”. Adam Wingard. 1hr 29 min.

Estábamos en 1999-2000 cuando, con un escaso presupuesto, “The Blair Witch Project” revolucionó el cine de terror y el cine independiente con un falso documental que nos puso los pelos de punta. Aunque no fue el primer “mockumentary”, si fue el más conocido en aquellos años. El cine de terror había encontrado una nueva forma de asustar: hacer creer que la película era real, y todo lo grabado en ella había ocurrido. Funcionó.

 

“Paranormal Activity” fue la encargada de revivir -y de sepultar- esta forma tan peculiar de contar historias de terror. En un inicio logró darnos unos muy buenos sustos, terminó aburriendo con tantas secuelas y tantas hermanas en la historia. Ahora llega “Blair Witch” como una continuación directa de la mítica primera entrega, que acompañada de una dividida crítica por los “conocedores” y por los “no conocedores” como su servilleta, promete hacerle honor a la original.

 

Cuando vi “The Blair Witch Project” me encantó. Más allá del susto o terror que podría producirme (estaba más chavo, y la neta si me daba miedo) fue por su forma original de “documental” para contar la historia. Su credibilidad fue gracias a que los actores entregaron una excelente y extremadamente real interpretación, así como una campaña publicitaria cuidada y elaborada con magnífica finesa. Luego vino una secuela titulada “The Book Of Shadows” (por favor no la vean, tristísima madre que hicieron) y fue tan malo el resultado que nadie esperaba que la Bruja de Blair volviera a los cines.

 

“Blair Witch” cuenta la historia de James, quien está convencido de poder encontrar a su sisterna en el bosque donde 15 años atrás se perdió (¿se acuerdan de Heather, a la que le vemos los mocos los último 15 min en “The Blair Witch Project”?, bueno, pues ella es la carnala). A medida que se adentran en el bosque, las cosas se van poniendo color de hormiga y se van saliendo de control -como gordo en tobogán-. A pesar de contar con los típicos clichés de personajes: el chico incrédulo, el madreador, la gritona, la chiquita mamá pecosita mi vida, etc., la cinta se siente fresca. Es básica en su mero hueso, pero muy efectiva. Su argumento es bastante sencillo y esto no es forzosamente malo, porque no hay mucho más que contar ni agregar para hacerlo parecer más inteligente o sofisticado. En este tipo de películas, está por demás.

 

“Blair Witch” es innegablemente similar a la película original, pero ahora con una mayor tecnología: haciendo uso de cámaras colocadas alrededor de la oreja, un dron para una visión desde el cielo y cámaras infrarrojas, las posibilidades para que el terror aparezcas son infinitas. La grabación de cámara en mano es muy cansada de ver, pero ahora gracias a los múltiples equipos de grabación y su edición multi-tomas, se disfruta mucho más y le agrega cierto dinamismo, haciendo que sea menos densa. Perooooooo, lo malo con esto es que la elección al “ahí se va” de las tomas, parece no tener lógica viniendo de una supuesta grabación “sin editar” -guiño guiño-, por lo que muchas veces se siente falso y pierde un poco la credibilidad y la naturaleza gótica con la que contaba la primer entrega.

 

La película es muy efectiva a la hora de asustar, aunque abusa de algunos recursos: los siniestros sonidos del bosque, las imágenes borrosas de los vatos corriendo, y la acción en donde todo vuela y no sabes ni para donde hacerte. La tensión crece conforme avanza la cinta, hasta llegar a un punto que te genera ansiedad (¡Ojo! No dije que te genera miedo del que no te deja dormir o del que te hace que reflexiones sobre tu vida y decides portarte bien… solo ansiedad…) y no puedes dejar de tronarte los dedos o comerte los deliciosos pellejitos de los mismos (¡Ay!, ahora me van a decir que no se los comen, ¿no?).

 

Debo admitirles mis queridos lectores, que la neta neta, no me gusto la cinta. Lo admito: si me asusté y me divertí mucho viendo a mi novia voltearse y viendo entre sus dedos pedazos de la peli; pero la historia en esencia cae en lo ilógico y, sobre todo, la forma en que cambiaron la maldición de La Bruja y sus nuevos poderes que la hacen parecer más espectro salido de Silent Hill. Todo esto le quita la esencia que hizo brillar a la primera película. Ésta parece la versión 2.0 para las personas que tienen déficit de atención, ya que todo sucede increíblemente rápido, sin plantearnos ese clásico suspenso que tanto añoramos.

 

Pero no lo olviden ni por un segundo, los sustos en la peli… si asustan.

 

7 gritos de 10.