por Gabriel Cruz

 

Al parecer, el concepto de felicidad sólo puede aplicarse a los humanos (aunque los videos de gatitos y perritos en redes sociales nos quiera convencer de lo contrario). Muchos han escrito sobre ello. Desde Aristóteles hasta Ian Curtis, desde Schopenhauer hasta Martha Debayle, cada filósofo, artista, literato, poeta o motivador de la radio tiene perspectivas muy particulares que van de lo metafísico a lo incidental. Pero parece que la gente prefiere la concepción teológica, que sostiene que si bien la vida puede estar llena de penas, después de la muerte hay una nueva existencia llena de placeres. Todo apunta a que el ser humano está destinado a ser feliz. ¿Y si no fuera así? ¿Y si el fin último de la humanidad no fuera la felicidad sino la supervivencia?

Sidonia no Kishi es un exitoso manga publicado entre 2009 y 2015. Ha ganado dos prestigiosos premios del manga en Japón y plantea una historia en la que se prioriza la supervivencia sobre la felicidad. En 2014, se lanzó en formato de anime y actualmente Necflics ofrece, en exclusiva para nuestras pantallas, la primera y segunda temporadas.

Imaginen que la tierra es destruida, que ustedes son parte de los sobrevivientes y que huyeron en enormes naves, cuyo objetivo es preservar la raza humana en distintos rincones de la galaxia e incluso en otras galaxias. Pero ustedes no saben qué pasó con las otras naves debido a las enormes distancias que las separan. Aquello que destruyó el planeta ahora viene por ustedes y lo único en lo que piensan es en persistir. ¿Cabe espacio para la felicidad en el vacío del espacio?

Sidonia es una de las naves que lograron evacuar a medio millón de personas de la Tierra. Han pasado mil años del cataclismo y se han desarrollado tecnologías que les permiten sobrevivir cómodamente y pelear contra las bestias (gauna), gigantescas y amorfas criaturas que buscan a los humanos desesperadamente. Jamás, en el milenio que ha pasado desde la destrucción de la Tierra, los humanos y los gauna se han podido comunicar: los primeros no saben por qué los segundos los persiguen y matan.

Knights of Sidonia nos sumerge en una realidad que difícilmente conecta con la nuestra, en la que los rasgos culturales que se preservan no son suficientes para sentirnos identificados. Entre más avanzamos por este mundo más nos sorprende. Así, Nagate Kanikaze, un joven fisiológicamente semejante a nosotros, que vivió aislado del resto de los humanos modificados de la nave, es el conector que nos permitirá comunicarnos con este novísimo ambiente.

¿De qué se sorprende Nagate y nosotros con él? A bordo de la nave Sidonia, los quinientos mil habitantes deben vivir bajo las leyes de la física, la misma que impera de un extremo al otro del universo conocido: no sólo lo que Newton y Einstein nos han legado, sino también Darwin. Los ¿sidonios? deben resolver, por ejemplo, el problema que supone alimentar a todos. Así, recurren a modificaciones genéticas que les permiten comer una sola vez a la semana y, después, alimentarse por fotosíntesis. Gracias a otras modificaciones pueden escoger de qué sexo quieren ser cuando llega el momento de aparearse. También tienen que enfrentar la falta de gravedad y los problemas de vivienda, pero lo que más ocupa la mente de estos humanos es sobrevivir a los monstruos que acechan fuera de su nave (y también adentro).

En general, el manga y el anime están plagados de ciencia ficción y algunos de ellos (sí, sólo algunos) son atractivos por su línea argumental. En el caso de Los Caballeros de Sidonia, el planteamiento de una civilización humana mil años en el futuro podría hacer pensar al espectador que las sociedades del año tres mil serán capaces de hacer lo que se les dé la gana. Tal vez, pero no tanto como imaginamos. Los clásicos mechas (robots gigantes tripulados), rayos de energía, peleas en el espacio, todo eso que hemos visto antes en Starwars o en Robotech, todo eso aparece aquí, pero sustentado en la ciencia y con las limitaciones que ésta supone. Pareciera que Stanley Kubrick hubiera hecho esta serie con la asesoría de Carl Sagan.

Este anime fue creado por el prestigioso autor de manga Tsutomu Nisei, quien se formó originalmente como arquitecto, por lo que suele dotar a sus obras de contextos sumamente elaborados. Sidonia no es una excepción y, en la obra original, el dibujo donde Nisei presenta el interior y exterior de la nave, los diseños de las tecnologías y los mismos robots son simplemente espectaculares. Todo esto queda perfectamente plasmado en la serie, donde se muestran paisajes urbanos y la absoluta belleza de un orden estéril y la magia de un orden que remite al caos.

Sin dudas, esta serie brinda emociones extremas en cada capítulo, ya sea por el goce estético o por la complicada trama. No por nada es un must para los principales creadores de anime y, por supuesto, para los seguidores de la cultura japonesa.

Como mencionaba antes, hay dos temporadas en línea y se espera una tercera para mediados de este año. No dejen pasar la oportunidad de hacer como que saben del tema cuando platiquen con cualquier geek y vean un producto que trasciende su género para colocarse entre las grandes narraciones de la pantalla.

¿Con qué verlo? Bueno, pueden empezar con bolitas de arroz al vapor y té verde helado, pero van a ver que Nagate les irá recomendando otras cosas.

Título: Knights of Sidonia

Título original: Sidonia no Kishi

Dirección: Hiroyuki Seshita y Kôbun Shizuno

Años: 2014-2015

País: Japón

Capítulos: 24 capítulos en dos temporadas

Duración: 24 minutos cada capítulo