Si eres mamá de un toddler, hay un momento en la semana que odias. Es justo cuando te das cuenta que tu refrigerador está más vació que el cerebro de Ninel Conde. Ahí mismo tienes que aceptar la realidad: tres días seguidos de pizza a domicilio es un exceso y si tu mamá se enterara que su preciado nieto estaba sobreviviendo a base de Domino´s te desheredaría (aunque tienes una ligera sospecha que hace varios años, cuando le dijiste que no te gustaba su nuevo color de pelo, te sacó del testamento).

 

En fin, tienes que ir al súper y no hay nadie que se encargue de tu polluelo. El simple hecho de llevarlo contigo, no sólo te da HUUUUUUEVA, pero también te da una especie de micropánico, ya que no hay nada más impredecible que un pequeño en el súper mercado. Eso, los temblores y las acciones de Brtiney Spears entre el 2004 y el 2009.

 

Si tienes mucha suerte, tu hijo estará cansado, se quedará dormido en el carrito y pasará todo el transcurso de las compras en los mamados brazos de Morfeo (me los imagino un poco como los brazos de Channing Tatum). Pero aceptémoslo, eso sería casi tan imposible como encontrar un unicornio que insiste en regalarte una maleta con millones que se sacó en la Melate porque, obviamente, los unicornios tienen pezuñas en lugar de manos y eso les dificulta llenar los minúsculos cuadritos del Melate.

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Mi unicornio que gana el Melate

Así que si su refri ya de plano hace eco por lo vació que está y no tienen otro remedio más que ir al súper con bebé, aquí les dejo mis pasos para ir a hacer compras.

  1. Haz una lista de lo que te falta en casa. Tus días de merodear por los pasillos para ver qué se te antoja han acabado. Si eres súper organizado, hazla en base a tus prioridades: Por ejemplo, importante: huevos, leche, vino; no tan importante: alcaparras, Revista Hola y las tiras de cera para depilar. ¿A quién estás engañando?, no te has depilado desde hace más de un año y hoy no va a ser el día que vas a empezar.

*Nota: No le prestes ni por equivocación la lista del súper a tu bebé. Se la comerá y no te acordarás de nada porque cerebro de mamá que no ha dormido. Parece mentira, pero por alguna razón para las listas de súper, los comprobantes de depósitos y los recibos de luz son un delicatesen para el paladar de los bebés. Algo así como el aceite de trufas, el foie gras o los Gansitos para los adulto.

  1. Opta por ir a un súper pequeño y no a la Mega Ultra Hiper Comercial donde ir de una sección a otra es más cansado que recorrer el Maratón de Nueva York. Si vas a Superama hay de esos carritos de súper mini size que ellos pueden llevar. Si te parece opción intenta ir con tu póliza de seguro porque seguro  lo manejará como si estuviera borracho y chocará contra las espinillas de muchísimas personas y si quisieran te pudieran demandar. Bajo tu propio riesgo.
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En la escuela le enseñan a hacer el súper. Pero obvio saliendo de la escuela se le olvida.

  1. Evita a toda costa la sección de juguetes y de dulces si no tienes intención de comprarles algo. Y cuando digo que lo evites, me refiero a que considera como si fuera la sección del súper donde venden berrinches con una promoción de 3 x 2. Aléjate. A 10 metros. No. 50 metros. No. 100 metros para estar seguros que no puedan olfatearlo. Por alguna razón tienen un detector interno para saber cuando están cerca de estas secciones. Es como el detector que reconoce a un kilómetro de distancia cualquier cosa de Peppa o de Paw Patrol.
  1. Mucha gente no recomienda esto, pero yo sí: Llévatelo sin comer. Hambreado. Así una forma de entretenimiento y de calmar su potencial para desastre es darle cosas que va encontrando en el súper como un plátano, un jugo o un Yakult.
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El monchis siempre ayuda.

  1. Llega a la caja a pagar todos tus artículos y permítele a tu baby escoger un dulce por haberse portado tan bien. Dale chance a tu bebé de darle la propina al cerillito, ya que por alguna razón les encanta sentir que pagaron. No les den la tarjeta de crédito para pagarle a la cajera, ya que al igual que la lista del súper va directo a la boca para rascar sus diminuta dentadura y de paso la banda de la tarjeta y créanme tengo TOOOODA otra entrada sobre ir al banco con un bebé.

 

Si para este punto acabaste tu súper y todo salió de maravilla, te felicito tienes un hij@ ejemplar y la verdad ya no quiero ser tu amiga por que eres una presumida. Pero si eres mamá de Max, probablemente pasarás del paso 4 al paso 6.

 

  1. Cuando ya se harte y empiece a hacer berrinche es la hora de ir Salchichonería o Carnicería. Incomodarás tanto a la gente antes que tu, que te ofrecerán su lugar. Entre más fuerte lloré más rápido te atenderán. Trata de que esta sección sea la última que recorras.

 

  1. Cuando empiece el berrinche, dale tu Iphone y ponle Peppa. No hay escapatoria ya llegaste a ese punto. Perdonen mi francés, pero en este punto, ya estás jodido. No hay vuelta atrás. El Armaguedon ha iniciado. Tal vez tu última apuesta con un porcentaje de 20% de éxito es darle unas papitas o un chocolate. Si eso no funciona. Huye. Directo a la caja a pagar. ¡MAY DAY! ¡MAY DAY! Operación Súper con Toddler ha sido un fracaso, comparable con la construcción de la Línea 12 de Metro.
  1. Llega a tu casa, deja todas las compras en tu cocina sin desempacar, al bebé en su cuarto y vete a tu cama. Acuéstate y arrepiéntete de todas las decisiones que haz hecho en tu vida. Duérmete para olvidar.
  1. Despierta y busca en internet el teléfono de SUPERAMA A DOMICILIO, y vuelve a pedir todo tu súper, ya que te darás cuenta que no sólo te faltaron más de la mitad de las cosas, pero que además tu crío echó en el carrito 20 cosas más de las cuales no te diste cuenta y que pagaste. En serio Max, ¿una bolsa de un kilo de pétalos de Potpurri?

Ya que les digo yo. Puede que sean de las mamás que parieron unicornios que ganan Melate, pero si no, recuerden antes que cualquiera de esos pasos: inhalen, exhalen… y si pueden tomense un tecito con paciflorina. Les servirá.