por: Alejandro Cravioto

Como algunos saben, y a otros les vale un reverendo cacahuate, este domingo hay elecciones en varios estados del país y aunque este espacio no va a ser político, en esta columna quiero tocar el tema de cómo un espectáculo como el deporte, en específico el futbol, puede ser utilizado con fines políticos.

El futbol es un deporte que a nivel mundial tiene un gran seguimiento por parte de la población y genera millones de dólares ya sea en entradas a los estadios, mercancía, marketing y sueldos de los futbolistas (quienes todavía se quejan de lo que ganan y cada año piden aumentos). Esto es un espectáculo que sirve para que la gente se distraiga de sus tareas o vida cotidiana, ya sea viendo todos los partidos que hay en un fin de semana (como yo) o quejándose de todo el futbol que hay en un fin de semana (como mi esposa).

Aprovechando el tema de las elecciones, quisiera abordar dos casos específicos donde el futbol se está utilizando como forma de obtener votos o manipular la intención del electorado dentro de las campañas políticas.

El primer caso es el del secuestro del futbolista mexicano Alan Pulido en Tamaulipas. Ya que se trata de una “celebridad”, a partir de que las autoridades fueron informadas de la abducción se comenzó una movilización masiva tanto de la policía estatal como federal e incluso el ejército y la marina con la única finalidad de localizar sano y salvo a Pulido. Obviamente con esta movilización no tardaron más de 24 horas en localizar y liberar al futbolista. Todavía más interesante es que el Gobernador del Estado acudió a recibirlo al hospital para hacer una conferencia de prensa sobre su liberación – me quiero imaginar que a cada uno de los secuestrados en Tamaulipas, los recibe personalmente el Gober ¿no? Ojalá en este país no existieran los secuestros ni la violencia, pero sabiendo que este es el pan de cada día ¿por qué no se tratan igual todos los casos? ¿Por qué el gobierno estatal o federal, no mueven cielo, mar y tierra para encontrar a todos los secuestrados o desaparecidos [¡cof! ¡cof! ¡Ayotzinapa!] ? ¿O este caso sólo fue porque se trataba de un futbolista? ¿O porque el domingo hay elecciones y el partido que gobierna dicho estado no se podía permitir que esto afectara su número de votantes? Las interrogantes van a quedar siempre ahí y más con la historia en cómo se dio la liberación de Alan Pulido donde al mejor estilo de Liam Neeson en Taken, Taken 2 y Taken 3, le puso una madrina a uno de sus captores (porque obvio a un secuestrado no lo amarran y vendan los ojos), le quitó el celular para marcar al 066 (teléfono que aun viviendo en Grecia conoce de memoria) y como no sabía dónde estaba, obligó a su captor a decirle para que llegara la policía a su rescate. ¿Les quedo clara la historia? Por lo menos a mí me quedan tantas dudas que seguramente nunca se resolverán o cuyas respuestas reales nunca saldrán a la luz para los mortales como tú y yo.

Don Edigio recibe personalmente a todos y cada uno de los suecuestrado! ....¡not! Foto: Gobierno del Estado.

Don Edigio recibe personalmente a todos y cada uno de los secuestrados ….¡not!       Foto: Gobierno del Estado.

El segundo tema aunque no afectó directamente la integridad de una persona, si es digno de una película de humor inglés. ¡Qué les parece el caso de Veracruz, donde el Diputado Fidel Kuri, dueño de los Tiburones Rojos del Veracruz (el equipo con los uniformes más fregones), queriendo influenciar a los votantes para el domingo, dijo que si no ganaba el PRI las elecciones, se llevaría al equipo del Estado! Esta declaración por supuesto que afecta la decisión de muchos votantes seguidores del equipo que no se pierden cada quince días un partido llueve, truene o relampaguee. Es increíble que se pueda utilizar un espectáculo como el futbol para influenciar el voto de la gente y debería estar prohibido que políticos o los mismos Estados puedan tener dinero invertido en equipos de fútbol para usarlos como instrumentos de campaña.

 Está fregona la playera ¿o no?

Está fregona la playera ¿o no?

El fútbol es sólo un entretenimiento o por lo menos eso debería ser. El problema es que actualmente representa intereses mayores que el de los aficionados. A niveles internacionales está permeando aspectos políticos, económicos y hasta psicológicos que afecta a la sociedad y que se utilizan para manipular y conseguir otro tipo de intereses. De alguna forma pasó de ser una espectáculo deportivo a una forma de poder. Y a mi el único “poder” que me interesa es el “poder” ver a 22 personas persiguiendo el balón sin que nadie me ande dando vara. ¡Qué utópico sería que el fútbol fuera un juego y sólo eso!


Alejandro Cravioto.

Chilango de nacimiento y guayabo de corazón, chef frustrado, futbolista frustrado, periodista deportivo más frustrado, terminé siendo abogado (no me pregunten por qué) y a pesar de las profesiones frustradas soy feliz con lo que hago. Me encanta el futbol y más si es con unas cubas con los amigos. Amo a mi esposa y a mi hija – en ese orden ¡si no la primera se pone celosa!