por: Stefa Wefa

Son las 4 de la mañana, regresas del antro ardido de que tu supuesto mejor amigo te bajó a la chica con la que llevabas toda la noche hablando y a la cuál ya le habías invertido una botella de champagne – bueno era cava, pero qué chingados, tu la pagaste. Estás pedo y jarioso y tu dedo índice ya tiene callos de tanto andar swipeando en Tinder para buscar el desquite. Le has puesto like a todas las fotos que te avienta tu Iphone bajo la compleja filosofía romana de “chicle y pega”. Ni un Match. Le pusiste like a todas y a todo. A tu tía Chelo que descubrió Tinder después de su tercer divorcio y hasta a Carla una chava que tiene más bien cara de Carlos. Ni un puto Match. Son las 5:30 de la mañana. Tu celular se quedó sin batería y tu también.

Tinder, esta aplicación de ligue que cuenta hoy con más 10 millones de usuarios, es adictiva. Tal vez la estás usando para encontrarte un one night stand, para que alguien te acompañe a turistear mientas que estás en una ciudad nueva, para encontrar al amor de tu vida, o tal vez simplemente para entretenerte mientras que esperas en el aeropuerto a tu novia. Sin importar tu objetivo, nada es más grande para tu ego lograr un Match y entre más Matches más plumas para tu cola de pavorreal. Pero como hombres esas plumas cuestan. Según un estudio, 2 de cada 3 usuarios en Tinder son hombres. Además, las mujeres somos mucho más selectivas que los hombres: mientras que los hombres ponen like al 47% de sus potenciales futuras esposas, las mujeres sólo le dan like al 12%.

Tinder es una aplicación que basa el ligue en un parámetro completamente superficial: me gusta tu físico en tus fotos- y subrayo: TUS FOTOS. Puedes ser el hombre más guapo del mundo, pero si las fotos son malas, y pareces un mamador nefasto las probabilidades de que el dedito de una fémina viaje a la derecha se minimizan. En contraste, si físicamente pareces más Aluche que ser humano, pero en tus fotos nos pareces amigable e interesante, puede que te demos la oportunidad de pasar al segundo round: el chat.

Así que, sírvete un clamatito para cúrarte la cruda de anoche y déjame compartirte algunos consejos que mis amigas y yo recopilamos mientras checamos varios perfiles de Tinder (obviamente para fines de investigación).

1. Pon mínimo 3 fotos. Cada foto es una oportunidad más de ganarnos. Úsalas bien. Si sólo pones una foto parece que no tienes nada interesante que decir y te aseguro que tiene mucho que contarnos: tus viajes, tu trabajo, tus hobbies, etc.

2. Intenta que tu primera foto podamos ver bien tu cara, y seguro tienes una gran sonrisa. Úsala. Pero trata que sea casual y no demasiado forzada. Y por favor evita el cigarro o puro.

3. No uses gorra y lentes en la primera foto. ¿Marcas las fotos en los bancos sacadas de cámaras de seguridad de los criminales buscados por cobrar cheques robado? Así de sospechoso te ves tú. Paso.

4. Danos fotos que nos muestren tus pasiones y tus hobbies. Impresiónanos sin exagerar ni inventar. Créeme que hay quienes se ven como todos unos falsos posando como si fueran DJs atrás de una torna cuando se nota a leguas que no tienen ni idea de cuál es el botón de Play. Lo mismo al sin fin de falsos motociclistas que tratan de convencernos posando sobre la Ducati del vecino.

5. Fotos de ti hace 12 años cuando pesabas 20 kilos menos y no se te veían las entradas. Si tu versión actual no incluye un Delorean, no nos emociones.

6. No te voy a negar las selfies, pero sí, las selfies frente al espejo donde podemos ver el celular. Sólo nos dice que tienen algo de sangre Kardashian y un hombre narcisista no es nada sexy.

7. No a las selfies en el gimnasio. Urg. Ni porque estés más bueno que Mark Walberg en su época de modelo de ropa interior de CK. Si quieren mostrarnos que están en forma, lo pueden hacer de formas más sutiles. Los gimnasios sólo remiten a aburrición, sudor y pie de atleta.

8. Si tienes mascotas, usa sólo una foto con ellas. Entre más peluditos y cachorritos mejor. Las fotos con estos compañeros genera lo que en el mundo científico se define como el efecto “tierno por asociación”.

9. ¡Mírame soy famoso! Evita las fotos con celebridades aunque sean tus amigos. Sólo hace que parezcan groupies de secundaria. También deshazte de tus fotos en el red carpet de algún evento y las fotos scaneadas del recorte de sociales del Excelsior. No nos impresionan.

10. Fotos con mujeres: evítalas. No me importa si es tu hermana, tu prima, tu maestra o tu mamá. No. Y no voy a profundizar en este tema porque entraríamos a toda una discusión sobre celos, complejos y no hay suficientes páginas en el mundo para explicarte como funciona la mente de una mujer.

11. Fotos divertidas. Máximo 2. Te disfrazaste de Paquita la del Barrio hace dos Halloweens, O.K. tienes sentido de humor. Haciendo una cara chistosa. Va. Pero recuerda estamos buscando amantes, no payasos.

12. Sé tu mismo (ya se que suena a cliché), pero sobre todo sé interesante. Seguro tienes muchos que ofrecer es solo cuestión de darle una pensadita en qué es lo que quieres reflejar… eso sí, sin mentir.

 

Así que ahí lo tienes. No es un secreto, pero seguramente si no tuviste matches en Tinder no eres tú, son tu fotos. Así que hazle una pequeña pulidita a tu perfil y quien sabe igual y al ratito que esté matando tiempo en la sala de espera del dentista, la amiga de una amiga de una amiga te regale un “like”.