Por Gabriel Cruz

 

Hagamos un experimento. Piensen en algo que hayan hecho, hace mucho o poco, y de lo que se sientan sumamente arrepentidos, algo que les dé mucha vergüenza. Tal vez una mala decisión o un accidente. No importa, el chiste es que pasó y ustedes jalaron el gatillo de las acciones. Esto los persigue y, de vez en cuando o todo el tiempo, se hace presente. Sienten culpa y la culpa es un fardo muy pesado para cargar en hombros. ¿Qué han hecho para quitarse ese bulto? ¿Fueron a terapia?, ¿se confesaron con el sacerdote?, ¿lo hablaron con su mejor amigo o con alguno de sus padres? ¿Realmente han hecho algo? Hay quienes jamás logran superar estas situaciones.

Para Ray su yerro es muy pesado, tanto que no puede cerrar los ojos sin dejar de ver su error una y otra vez en un triste y fatal loop. Ray es asesino a sueldo. Después de aquel día fatal, él y su compañero de trabajo, el veterano Ken, son enviados de Londres a la ciudad de Brujas en Bélgica. Deben esperar ahí dos semanas hasta que Harry, su jefe, les de órdenes. ¿De qué? Quién sabe, pero ellos deben aguardar. Lo que ocurre en esos días en esa ciudad medieval no le quita a Ray su culpa, pero si le da nuevas perspectivas de la vida y del goce, mientras a Ken también le genera una visión renovada del compañerismo y el amor por la vida de los demás. A Harry no, pero no importa, él es así, cuadrado, siempre cuidando las formas.

In Bruges es el primer largometraje de Martin McDonagh, quien un par de años antes ganó varios premios, entre ellos un Oscar, por su primer cortometraje, Six Shooter (2004). Ya en este trabajo previo, McDonagh colaboró con Brendan Gleeson (papá de Domhall Gleeson y quien también aparece en este corto), por lo que para esta peli le da el papel de Ken y lo coloca al lado de Colin Farrell, quien interpreta al atormentado Ray. Finalmente, como el apretado Harry está Voldemort, digo Ralph Fiennes. ¿Ya los conocemos a los tres, no? Bueno, entonces no hay duda de que lo que aparece en pantalla tiene un excelente nivel dramático.

En Brujas puede ser comparado con el cine negro contemporáneo, tan popular en las islas británicas, pero por el desarrollo de la trama parece tener más referencias de directores como Orson Welles o John Huston. Hay que añadir que el guión tiene influencia directa de la obra de teatro The Dumb Waiter, escrita por Harold Pinter. Aun así, la película tiene espíritu propio: en su estructura desarrolla formas shakesperianas en las que los personajes giran en torno a la tragedia, de la que es imposible escapar. El conflicto de Ray, y la forma en la que el resto de los personajes se ve envuelto en él, provoca que cada uno de ellos cambie su perspectiva sobre sí mismo, todos excepto Harry, por supuesto. Claro que este elemento inamovible provoca que cualquier deseo de redención se vea frustrado.

Además de las referencias arriba mencionadas, McDonagh se apropia de simbolismos paganos (disfrazados de cristianos) del siglo XV. Ken y Ray se encuentran en el Museo Groeninge viendo pintura flamenca, cuando se topan con El Juicio final, obra atribuída (controversialmente) al Bosco. El cuadro muestra, en tres paneles, un contraste entre el Paraíso, el Purgatorio y el Infierno. Ese limbo donde los pecadores son juzgados obsesiona a Ken, a tal grado que la ciudad de Brujas se convierte en su purgatorio personal y cada personaje que ahí encuentra (incluido un enano) es un elemento reconocible en la pintura.

 

El director inglés muestra mucha habilidad en la dirección. Tiene la fortuna de contar con actores sumamente experimentados, sobre todo Gleeson y Fiennes, aunque definitivamente el mayor logro de esta película es el guión escrito por el mismo McDonagh, el cual generó una gran atención incluso antes de ser filmado, al aparecer en 2006 en la famosa Black List, esa lista de los guiones más gustados en la industria del cine, pero que aún no se han llevado a la pantalla. In Bruges no es una historia sólo de acción o amor. Es, sobre todo, de redención. No podremos dejar de compadecernos de un asesino que ha tenido una tristísima y fatal equivocación en su primer trabajo como sicario, está en nuestra naturaleza humana.

Lo mejor para maridar esta peli es una bebida que nos sumerja en el ambiente medieval de Bélgica, así que recomiendo una cerveza Duvel, servida a 5º centígrados en una copa cervecera de boca ancha. Pueden poner unos pinchos de anchoas con crema ácida para acompañar.

Título: En Brujas

Título original: In Bruges

Dirección: Martin McDonagh

Duración: 107 minutos

Año: 2008

País: Reino Unido y Estados Unidos