Por Gabriel Cruz

 

Pronto tendremos elecciones en el país y lo que en ellas se decida nos permitirá hacernos una idea de lo que ocurrirá en la contienda presidencial el próximo año. La situación de la nación entera, la respuesta de los gobiernos a las diferentes crisis que atravesamos y el comportamiento de la mayoría de los ciudadanos nos deja, desde este momento, un atisbo de lo que ocurrirá. El apocalipsis. Demonios poseerán a las personas y a los que no les ocurra esto serán devorados para que sus almas ardan en el fuego eterno del infierno. Sólo hay una forma posible de salvar a la humanidad y es: el HEAVY METAL.

Jason Lei Howden es creador de efectos especiales para películas súpertaquilleras como Prometheus (2012), Avengers (2012), la trilogía de The Hobbit, An Unexpected Journey (2012), The Desolation of Smaug (2013) y The Battle Of The Five Armies (2014), entre un montón más. Además de tener la habilidad de crear digitalmente mundos de ensueño, Jason (sí, como el slasher de Friday the 13th [1980]) tiene un humor tan negro como el trasero de un perro callejero y es un gran fan del metal y el gore. Con estos elementos, modeló un filme maldito que, de la noche a la mañana, se hizo de culto, convenciendo no sólo a los fans del metal, sino también a los fans del gore, el terror y la comedia.

En una pequeña ciudad de Nueva Zelanda (atención, porque ya es la segunda peli de este país que recomendamos aquí y no será la última), Brodie, un adolescente fan de los subgéneros más oscuros del metal, llega a vivir con sus muy conservadores tíos y su muy imbécil primo. Para sobrevivir, este muchacho se hace de un grupo de amigos que, entre otras cosas, se caracterizan por ser los elementos no deseados de la prepa, la colonia o sus casas; es más, no los quieren ni en los grupos de autoayuda. A estos rechazados se les ocurre lo mismo que a otros como ellos: hacer una banda de metal. Así es como nace Deathgasm.

Durante un ensayo esta banda de perdedores y con notas musicales demoníacas y oscuros riffs encontrados por casualidad, un antiguo demonio despierta para intentar conquistar el mundo de los humanos, transformando a muchos en seres asquerosos e infernales, algo así como diputados. Brodie junto al resto de la banda, deberá encargarse de devolver a ese ser de siniestra oscuridad a donde vino, restablecer el orden en la villa y salvar a la chica. Nada que una buena canción de heavy no proponga.

Deathgasm tiene la genialidad de rendir tributo al metal, al mismo tiempo que se burla de él, sus intérpretes y sus seguidores. Una historia que hemos visto muchas veces, personajes que cumplen casi todos los clichés, chistes viejos y los peores ejemplos morales. El trabajo de Lei Howden cumple a cabalidad con el propósito de entretener a su audiencia sin bajar nunca su ritmo. Para ello se hace valer de frenéticos movimientos de cámara, música vertiginosa, situaciones absurdas, muertes espectaculares y armas tan increíbles para acabar con los posesos como lo puede ser un dildo.

Definitivamente esta película es un tributo descarado al Cine B splatter, haciendo hincapié en el clásico Bad Taste (1987) del neozelandés Peter Jackson, con quien Howden ha trabajado y a quien también admira mucho por sus primeras producciones. Otro homenaje bien claro (hasta me da pena recalcarlo) es al género del metal. Las bandas reunidas en los dos CDs de soundtrack de esta película surgieron de los rincones más escondidos de Nueva Zelanda, con tal punch que pasarás toda la peli haciendo head banging. Estos son los elementos que permiten a una propuesta, que podría parecer una película más en la muy larga lista de este género, convertirse en un clásico.

Vean esta película después de las once de la noche con un bowl de papas fritas bañadas en limón y salsa Búfalo y, claro, una caguama. Sólo sean cuidadosos al agitar su cabeza, no vayan a tirar su bebida sagrada. Recuerden, es mejor que se derrame sangre a que se derrame alcohol.

Título: Deathgasm
Dirección: Jason Lei Howden
Duración: 86 minutos
Año: 2015
País: Nueva Zelanda, Estados Unidos