por Teban Landa.

 

Hace un par de años al terminar de leer la saga de Millenium con la cual estuve obsesionado un buen rato, llegué a esa crisis donde no sabes que más leer. Sabes que hay muchos títulos buenos, te enteras de buenas reseñas o te recomiendan algunas cosas. Pero por alguna razón no encuentras algo que te llame la atención del todo, y pues, después de terminar una trilogía tan potente como la historia de Lizbeth Salander es complicado tomar una decisión.

Recurrí a mi buen amigo Gerardo alias “Rage” que pensé me podría dar algún tip para hacer mi búsqueda más sencilla y así no cometer el sacrilegio de dejar un libro a medias por no encontrarlo lo suficientemente interesante. Así pues un día que tomábamos un capuccino en un cafecito de la Condesa (la neta fue tomando unas caguamas en casa de mi amigo “Enchu”), le pregunté su metodología para elegir un buen libro. Yo esperaba que su respuesta fuera algo sencillo como: “…mira, te recomiendo este libro porque en 1917 cuando la Revolución provoco la caída del Imperio Ruso…” (Teban roncando); o tal vez algo más directo como: “…cuando estuve de mochilero atravesando Europa Occidental…” pero pues no.

Gerardo me comentó que él no creía en tomar una recomendación de alguien más, que incluso él mismo no podía recomendarme nada puesto que no sabía mis gustos o mis intereses. Por muy bueno que fuera el libro recomendado, podría no ser de mi agrado. Él recomendaba más bien entrar a una librería cualquiera un día que tuviera tiempo libre y me sintiera relajado y tranquilo para realmente darme una vuelta por todos los estantes, tomarme un café (porque desgraciadamente ahí no hay caguamas), comer algo, regresar y darle su tiempo. Me comentó que iba a haber algunos que por algún motivo iban a llamar mi atención, ya sea por la portada, el título, la temática, incluso por el autor, pero que si era capaz de ser honesto conmigo, habría uno en especial que sin motivo alguno sobresaldría de todos.

Yo sé que hasta este punto no suena como uno de los secretos más importantes del mundo, pero hubo algo al final de su recomendación que fue lo que logró meterme de lleno a este tema, y fue cuando dijo: “…y mira, piensa que si después de todo te encuentras con un libro que no termina por cautivarte, debes darte el tiempo de terminarlo correctamente, aprende de él todo lo que puedas y no pierdas el ánimo de ir a la librería a buscar de nuevo, con el tiempo te darás cuenta que este proceso se vuelve natural y te costará menos trabajo. Cuando eliges un buen libro es como cuando eliges una pareja.”

Paco Ignacio Taibo II en sus conferencias siempre comenta acerca de “los detonadores” de las historias. En este caso, esa frase fue el detonador de mi análisis acerca de esta frase, pues fue en ese momento en el que me di cuenta de lo mucho que se parece el elegir un libro con elegir una pareja correctamente, y quiero que quede claro en ese punto, no soy ningún experto en elegir pareja y menos en relaciones. Sólo creo que la analogía tiene mucho sentido, más que nada por las tipologías que por llevar una metodología en sí. Al igual que con los libros, en el caso de las personas siempre habrá una cantidad de personas que resalten del resto, te llaman la atención ya sea por “la portada”, “el título”, “el tema” o “el autor”; “La portada” usualmente es el físico, obviamente, es el primer impacto. El “titulo” vendría siendo la profesión y los objetivos que tienen en la vida, a qué se dedica, etc. Finalmente este aspecto puede ser determinante o una vaga idea de lo que es la persona en sí, por eso no puedes dejarte llevar por el título, lo mismo sucede con las personas, por ejemplo, no todos los abogados son aburridos, ni todos los cómicos son divertidos; El “tema” vendría siendo las creencias de las personas, no estoy seguro si a todos les afecta de la misma manera, pero en lo personal yo no puedo leer un libro de historia o de física cuántica tan fácil como uno de aventuras y suspenso. Creo que en este sentido, el “tema” influye en que es más fácil entender algo que conoces, una cultura, una creencia, una religión o hasta una ideología política, y lo más divertido de todo es que como en todo en la vida, siempre existe una excepción a la regla, y muchas veces la gente termina enamorándose de personas completamente opuestas por el hecho de que todo se le hace interesante. De esta manera me quiero imaginar que la cuestión del “autor” vendría siendo los orígenes de la persona, su familia, su nacionalidad y demás aspectos que dejan una marca a la hora de crecer.

Finalmente, una reflexión que sucedió tiempo después de esa plática y que fue lo más importante de todo, es que así como hay tipos de libros, hay relaciones. Existen unos que lees por gusto, otros por recomendación, otros por obligación, hay libros y relaciones que te dejan una gran enseñanza, existen unos que básicamente son puro drama, otros que son divertidos de principio a fin y otros que son por diversión, algunos que realmente son una historia de terror e incluso hay libros que mucha gente puede creer que son ideales para ti pero simplemente nunca llegan a encajar. Además creo que en un último escalón de categorías existen tres tipos: primero están los libros que no quieres volver a ver en tu vida, incluso te gustaría quemarlos, pisarlos, meterlos al congelador y olvidarlos por siempre, después existen esos especialmente intensos, que adoras, disfrutaste inmensamente cada minuto pero que sabes que por tu bien, no debes de volver a leer y al final están los más importantes, esos que llegaron a ti por casualidad, que llegaron sin que los buscaras, que de alguna manera siempre te enseñan algo nuevo, que están ahí siempre que necesitas un consejo, son esos libros donde no importa la portada, el título, el tema, ni el autor, esos que sabes que podrías leer una y otra vez por el resto de tu vida.

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Teban Landa Rock

Arqui-Músico incomprendido por mudarme del Caribe al D.F. al no soportar más el calor. Con apenas 2 años viviendo en la ciudad donde nací he podido disfrutar y sufrir las cosas que hacen increíble este monstruo de metrópoli; amante de los pequeños shows donde te enteras que una banda local rompe madres y su disco cuesta solo un poco más que una cerveza. Adicto a las tortas de milanesa y a los conciertos. Me gusta leer suspenso, escuchar rock y tomar cerveza, en especial si es todo al mismo tiempo. Mi misión es recorrer la ciudad buscando shows de calidad, de músicos y bandas que emocionen o logren romperte, aunque luego no encuentres su disco en Mixup.