por: Marisol Miranda

 

Tuve una entrevista de trabajo en la que salí con sentimientos encontrados y obviamente, con muchísimas ganas de un callback que espero llegue al final de esta semana. Tres filtros, una batería de pruebas, muchas preguntas y un resumen de mi vida en diferentes versiones después me encuentro lista para ser la próxima colaboradora de esta empresa que tanto me ilusiona, sin embargo no todo es color de rosa. Obvio.

Estaba en mi segundo filtro, ya había pasado el incómodo momento donde cuento mi historia, digo que soy huérfana y entonces mi interlocutor no sabe ni qué decir, y para colmo, a la encargada de esa segunda entrevista se le ocurre preguntarme después de haberle explicado que acababa de regresar de Italia (porque era la opción que tenía al acabar mi carrera para tener un trabajo donde no gastara y shalala) “¿cuál es tu domicilio?” obviamente, estaba que me moría de la risa y después de una mueca más nerviosa que graciosa contesté un “estoy recién llegada de Europa y tengo casa”. La pobre se quedó congelada y siguió tomando notas.

Muchas preguntas claramente no tan incómodas después, llega LA pregunta “¿cuál es la prioridad de tu vida?” casi por instinto contesté con una gran sonrisa: ser feliz, tener paz. Me quedé callada y tratando de no ser vista como una hedonista capaz de dejar un trabajo porque prefiero ser feliz en la montaña en vez de en una oficina o como una egoísta por decidir irme a comer mi comida favorita antes que cumplir con una deadline añadí “¿has leído a Viktor Frankl?” me dijo que no, y aunque casi me da un infarto le expliqué “hay una frase que él dice que ha marcado mi vida y que ha cambiado la manera en la que vivo «ante cualquier situación antepón tu salud mental» no importa si es una relación, si es la opinión de la gente a mi alrededor, si se trata de una ciudad o de comprar ropa, para tomar decisiones aprendí que mi salud mental es primero, y eso es la prioridad en mi vida”.

Quizá han sido los golpes de la vida, probablemente mi formación como psicóloga o mis años de terapia que me han hecho crecer de manera exponencial lo que me hizo decidir que mi salud mental debía ser la prioridad en mi vida, no lo sé, pero lo que si se es que, sin importar cómo llegué a esta conclusión, ha sido una de las mejores decisiones de mi vida, y quizá ahora pueda convertirse en parte también de sus vidas.

Marisol Miranda

Celayense de nacimiento. Chiapaneca de corazón. Nómada por elección. Amante del cambio, la adrenalina, las aventuras y la felicidad. Siempre busco hacer más cosas que me hagan feliz y escribir es una de ellas.

@MarisolMir