Por Gabriel Cruz

Si hacemos un rápido análisis de la historia de la humanidad, podremos darnos cuenta que el contraste social ha existido siempre. No me refiero únicamente al aspecto económico, sino también al intelectual ¡Snif, qué triste! Bueno, actualmente, con la cantidad de gente que existe en el mundo, las posibilidades de sobrevivir dignamente se reducen. Puedes vivir hasta los noventa años, pero nada te asegura que lo harás honorablemente. Ya que en esta ciudad la competencia laboral se ha vuelto rapaz, han surgido nuevas formas de trabajo informal; unas cuantas se han consolidado, pero algunas de estas parecen no generar crecimiento personal a quienes las ejecutan ni ningún beneficio a quienes reciben el servicio.

Con la intención de dignificar estas formas laborales emergentes (y otras no tan nuevas), presento una pequeña lista de las que llaman más mi atención e intento describirlas de tal forma que no quede duda de sus valiosos aportes a la cultura urbana contemporánea.

1- Señor(a) que da el papel secante en los baños. ¿Quién no ha estado en un Sanborn’s, cantina o bar en el que la población regular suelen ser ñores o Godínez? Es recurrente que cuando vamos al baño a hacer chis (u otra cosa), ahí, parada junto a los lavabos, hay una persona con uniforme de pantalón negro, camisa blanca y chaleco color vino. Atendemos nuestro asunto y, si tenemos la decencia de lavarnos las manos, este personaje se nos acercará y dejará a nuestro lado una porción generosa de papel para que podamos secar nuestras manos. De esta forma impide que tengamos que acercarnos al despachador de papel y nos ensuciemos de nuevo las manos al tocar esa cochina palanca que acciona el dispositivo que nos entrega el papel. ¿Y si el despachador es automático? ¡Qué importa! Si eres incompatible con las nuevas tecnologías, ellos estarán siempre ahí, salvando tu día.

Mi propuesta de descripción es la siguiente:

Proveedor de secadores desechables para las manos en sanitarios de centros de convivencia de la tercera edad de clase media aspiracional, para permitir a sus clientes sentir que tienen asistente personal.

2- Viene-viene. Seguro, algún domingo, has llegado con tu familia a cualquier lugar de esta ciudad, para desayunar barbacoa, pancita, quesadillas, enchiladas, qué sé yo. Te acercas en tu auto, ves un espacio vacío y, cuando comienzas a estacionarte, escuchas una voz que comienza a decir repetidamente: “viene, viene, viene, viene”, seguido por un chiflido, y ves, desplegada en tu espejo retrovisor, el rojo vivo de una impecable franela. Sin el asesoramiento de este ser sería casi imposible estacionarnos en ningún lugar de la ciudad. Sin ellos, la seguridad de nuestros autos se vería vulnerada; nuestra tranquilidad estaría en jaque por no saber si los gruyeros se lo llevarán o si algún malnacido rayará la impecable pintura que cubre la superficie del coche.

Mi propuesta de descripción es la siguiente:

Encargado de logística vial urbana, organización selectiva del espacio público e interlocutor del conductor ante las autoridades viales locales.

3- Organillero. Durante el Porfiriato, con la finalidad de dotar al ambiente urbano de un tinte europeo, se compraron estos instrumentos alemanes y se adaptaron para que en vez de interpretar polcas, deleitaran a la clase alta con música nacional en sus paseos por la Alameda, en los circos o en esos lugares que frecuentaban las Limantour. Los instrumentos se preservaron y se fueron adaptando a las canciones de moda. Actualmente podemos disfrutar de Amor eterno de Juan Gabriel, una, y otra, y otra vez… eso si logran detectar la melodía y sobrevivir a la monotonía. Sus ejecutantes consideran su trabajo un arte en extinción y eso, por supuesto, es subjetivo (lo de que sea un arte).

Mi propuesta de descripción es la siguiente:

Ejecutante de instrumento musical antiguo, protector de las expresiones culturales porfirianas y ambientador del espacio público en circunstancias turísticas.

4- Botargas pirata de personajes populares. Muchas ciudades en el mundo han implementado programas de uso del espacio público que incluyen acciones como otorgar pequeños espacios a artistas escénicos que realizan excelentes personificaciones de estatuas humanas. Estos performers se mantienen por muchos minutos inmóviles, sin mover un sólo músculo, hasta que el espectador se acerca a él y deposita una moneda; esta acción desata una coreografía, sorpresiva y divertida, que rompe la monotonía de la cálida tarde domingo. La Ciudad de México no es la excepción y, en los planes de recuperación del Centro Histórico, se cedió espacio a algunos artistas del cuerpo para que realicen esta labor. Pero, claro, en este país no podemos quedarnos a medias y la visión de las autoridades fue más allá de la de cualquier promotor cultural que haya existido jamás. Estos genios de la administración pública abrieron la puerta a genios del arte urbano que, vestidos de Iron Man, Hulk, Bob Esponja, La Mujer Maravilla o el Chavo del Ocho, hacen la delicia de cualquier paseante de la calle de Madero.

Mi propuesta de descripción es la siguiente:

Reforzadores no-oficiales de campañas publicitarias de personajes pop, con el propósito de hacer registros fotográficos para crear momentos bochornosos en adolescentes frente a sus nuevas parejas.

5- Artesanos urbanos. Una tarde cualquiera, sentado en el comedor de tu abuela y con la luz del sol a medio morir, la acompañas a ver la telenovela. La historia te mantiene tan interesado que tu mirada intenta escapar de la pantalla y uno de los puntos que encuentra es la vieja alacena de madera de pino pintada en color café caca. En ella puedes ver una colección de platos y un juego de té que jamás se ha utilizado. Conviviendo con la loza, en ese espacio congelado entre los vidrios muy limpios, se encuentra un extraño zoológico de personajes insólitos hechos con materiales igual de insólitos. Modernas formas de expresión popular que encuentran su galería soñada gracias a la curaduría minuciosa de esa adorable viejecita. Estos artistas anónimos que permiten a las abuelas ser las galeristas de la colonia merecen un tributo.

Mi propuesta de descripción es la siguiente:

Generadores de objetos de ornato con valor cultural muy enfocado, valor estético misterioso y valor comercial muy popular, que aportan nuevas y originales formas de uso a la plastilina epóxica, el papel de aluminio y el alambre de cobre con la finalidad de ocupar los espacios vacíos en las alacenas de las abuelas.

6-  Youtuber. Cuando YouTube surgió, nadie esperaba que se convirtiera en el principal centro de entretenimiento de los milenial y los centenial (y muchas mujeres mayores de cincuenta). Todos creían que este sistema de video autorregulado no sería más que una curiosidad pasajera (lo mismo pensaron del MP3 y otro montón de cosas que actualmente son el standard). Hoy día, la televisión se encuentra en la sala de desahuciados y no hay manera que salga de ahí. Los jóvenes prefieren dar su tiempo libre –y el ocupado también– a estos nuevos personajes de la pantalla que, a diferencia de los surgidos en la “Fábrica de las Estrellas” –a quienes productores de gran experiencia y siempre buenas intenciones (¡hola, Sergio Andrade!) llevaban al estrellato–, se caracterizan por haber surgido de las mismas colonias que sus fans, por hablar en su mismo idioma y preocuparse por los mismos temas súperimportantes.

Mi propuesta de descripción es la siguiente:

Individuo con muchas posibilidades de crecimiento intelectual y una gran capacidad de transmitir pequeñas ideas con un lenguaje limitado a un público de mayores limitaciones, que pone en claro los alcances de la libertad de expresión para gusto, beneficio y diversión de los publicistas.

7- Agente de tránsito de crucero. Las autoridades de este país se han encargado de ganarse la total confianza de la población. Mediante un programa iniciado desde la Colonia, el trato a los ciudadanos menos favorecidos es el mejor posible. Actualmente, el control de tránsito es parte de esta política de buenas maneras. Servicios de arrastre de unidades con el mayor de los cuidados y sin ninguna malicia de por medio, o asesoría en el reglamento de tránsito que permite a la gente comprender la forma en la que esta ciudad mantiene su orden vehicular. Estos héroes de blanco y azul (aunque muchos extrañamos el uniforme café por el que les llamábamos, con mucho cariño, “Tamarindos”) se parten el lomo y acaban con las articulaciones de sus muñecas al realizar el característico movimiento de manos, sin el cual los autos (y el aire) de esta ciudad se encontrarían paralizados, ya que sus conductores no sabrían si moverse o no. Además de eso, ellos cumplen la noble labor de dinamizar la sincronización de los semáforos en avenidas importantes, ya que siguiendo la lógica de que el caos es un orden que no alcanzamos a comprender, ellos generan este orden incomprensible en las avenidas importantes de la ciudad..

Mi propuesta de descripción es la siguiente:

Elemento generador de controversia y disipador del aburrimiento en el tránsito vehicular diario, que rompe con la monotonía de los semáforos coordinados creando confusión e histeria masiva, además de accionar el sistema de ventilación urbana.

 

¿Creen que falte alguno? ¿Cual? Por favor escríbanlo, pongan su laic y su cher, ósea, me gusta y compartir.