por Dra. Cecilia Berlanga.

A Perla todo le da nervios, se siente con diferentes molestias corporales y mucha preocupación. Está preocupada la mayor parte del día, la mayor parte de los días, y no puede controlar ésta preocupación. Le preocupa todo el día el futuro, sus finanzas personales, su salud, la seguridad de ella y de su familia, y por estar así de preocupada se siente inquieta, fatigada, con dificultades para concentrarse. Además, tiene dolor de cuello y cabeza, está irritable, no puede dormir bien, y está muy tensa. Se ha peleado con sus compañeros de trabajo cuando le preguntan sobre algo que se tiene que entregar, pues se siente de malas y siempre con la presión encima. No dormir bien y estar angustiada ha hecho que le grite a su jefe un par de veces. Ahora le preocupa perder su trabajo. Perla sufre de un trastorno de ansiedad generalizada.

Todo mundo hemos experimentado una sensación desagradable de tensión, acompañada de sudoración, palpitaciones e inquietud. Esto es normal, es ansiedad. La ansiedad es una señal de alarma, que existe para indicarnos que hay una amenaza presente. Esta ‘alarma’ se activa cómo señal de alerta frente a algo o alguien que nos pueda hacer daño, infringir dolor, e incluso cuando no cumplimos las necesidades sociales o corporales que creemos requerir en el momento. Evolutivamente, se sabe que la ansiedad sirve para tomar los pasos necesarios para evitar la amenaza o aminorar las consecuencias de lo que nos pone en peligro. Es importante señalar, que siempre va de la mano con un aumento de la actividad autonómica del cuerpo, es decir aumento en la frecuencia cardiaca, sudoración, sensación de opresión en el pecho, incomodidad gástrica, inquietud interna o sensación de nerviosismo e incluso cambios en la coloración de la cara.

¿Qué pasa cuando ésta ‘alarma’ está prendida todo el tiempo, incluso cuando estamos en un medio ambiente no amenazador? Esto no es normal, es un trastorno de ansiedad generalizada. La ansiedad patológica hace que veamos una situación agradable estresante y que nos sintamos constantemente en conflicto con decisiones diarias. Mencioné el aumento de frecuencia cardiaca, sudoración y sensación de opresión en el pecho, vivir esto todo el tiempo puede resultar cansado y abrumador, así como puede causar dificultades para aprender pues al estar prendida esta ‘alarma’, se tiende a poner atención en algunas cosas y no ver otras, aunque sean igual de importantes. Normalmente en lo que se fija alguien ansioso es en las cosas que le van a poner más ansioso y así, crea un círculo vicioso.

Los trastornos ansiosos, cómo grupo, son de lo más común en la psiquiatría, por su alta prevalencia en la población. Se dice que 1 de cada 4 personas pueden presentar un trastorno ansioso; las mujeres tienen una prevalencia a lo largo de la vida del 30%, los hombres de 19.2%.

¿Y por qué se descompuso la ‘alarma’? Existen teorías psicoanalíticas, conductivistas y existenciales. Existen contribuciones en las ciencias biológicas, entendiendo más del cerebro y de los neurotransmisores implicados, y gracias a los estudios genéticos ya sabemos que existe un factor de heredabilidad. Ésta información es importante para saber que también así de diverso es el tratamiento para la ansiedad.

Los trastornos de ansiedad son muy prevalentes y merman la vida cotidiana, comúnmente empiezan en la niñez y adolescencia y persisten hasta la vida adulta. Normalmente, responden muy bien a tratamiento.

Sí esto te pasa a ti existen muchas opciones para sentirte mejor. Se ha comprobado que terapias cómo la cognitivo-conductual ayudan a poder re-educar la mente, sobre qué es y que no es peligroso. También el mindfulness, que es el proceso psicológico de llevar la atención a experiencias internas y externas que suceden en el momento actual, se desarrolla por medio de la meditación y otras técnicas da muy buenos resultados para poder reducir la tensión. El ejercicio aeróbico está indicado para tratar la ansiedad. Por otro lado, y muchas veces cómo complemento, la farmacoterapia es una buena opción para tratar los trastornos ansiosos.

Ir con un buen psiquiatra para encontrar el mejor tratamiento para ti es muy buen opción. Pensar que está disfuncionando nuestro sistema de alerta al peligro es una buena manera de abordarlo, y cómo cualquier otra enfermedad, la opción es ir al doctor. Dejarlo pasar puede causar depresión o hacernos abusar de drogas legales e ilegales para tratar la ansiedad. Lo importante es identificarlo y saber que ¡se puede estar mejor!

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Cecilia Berlanga

Guayaba de padres norteños, chilanga de afición. Médico Neuropsiquiatra por el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Actualmente trabajando en el Hospital Ángeles Acoxpa e Interlomas, en el Tec de Monterrey como profesora y con mujeres con toxicomanías en la fundación Crisol, Amor y Esperanza A.C. Amante de mi esposo, de los animales y de la música. Mi profesión es mi pasión!

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