por: Chava Juárez

Comer fresco, orgánico y saludable son conceptos que escuchamos todos los días; están en nuestro Facebook, en el gimnasio, en el supermercado y si eres de los que vive en la Roma, seguro es el pan (gluten free) de cada día.

No existe nada más fresco que comer alimentos plantados en casa, y es un gran método para poder tener control sobre el origen y la calidad de la comida que consumes. Ojo, aunque suena muy fácil es una tarea que requiere disciplina y tacto. Sin embargo, realizar este tipo de prácticas tiene una de las mejores gratificaciones en la vida: no hay como comer alimentos producidos por ti. El crunch de las ensaladas, los colores de las verduras, la dulzura de las frutas y el orgullo personal de “yo las coseché”, es un premio que debería convertirse en un hábito.

Claro, es posible que no tengas una huerto o un jardín y si vives en un depa, ni siquiera tienes espacio para poner macetas. Sin embargo, si tienes un genuino espíritu de granjero, siempre hay una opción para poder conseguir uno de estos productos que consumes diariamente y de manera muy rápida: los brotes comestibles, mejor conocidos como germen.

tastyyummies

Germen de lenteja. Foto: Tastyyummies

Podría decir que la experiencia de crear tus propios brotes, es una especie de recuerdo feliz de la infancia, ese momento buena onda en el que te daban un frasco de Gerber, un frijol y un trozo de algodón, y veías por días el desarrollo de esa futura planta que cuidabas. A veces, si la planta sobrevivía, nosotros le poníamos nombre. Y sí tenían una vida con suerte, llegaban a ser trasplantado al jardín y te sentías sumamente orgulloso. Así mismo es como nos queremos sentir cuando cultivamos nuestros propios brotes.

Es por eso que hoy, vamos a aprender a crear en 6 simples pasos, bellos y deliciosos brotes para mezclarlos con nuestras ensaladas o complementar guisados.

Pasos para hacer tus germinados caseros

1. Consigue semillas. Éstas puede ser del súper o del mercado. Alfalfa, trigo, cebada, arroz, lenteja, frijol de soya, trigo, rábano o cualquiera que sea tu preferencia. Pueden ir juntas o separadas.

2. Ponlas en un frasco, a remojar cubriéndolas con agua. Tapa con una media, gasa, red o cualquier material que permita que salga el agua, sin que se salgan las semillas. Déjalas remojando por al menos 8 horas (la noche es buena opción).En la mañana, escurre el agua sin quitarle la tapa de tela.

Foto: Backyardnature.com

Foto: Backyardnature.com

3. Ya sin agua, deja el frasco en un lugar obscuro, ventilado y coloca el frasco inclinado para que salga el exceso del agua. Si no cuentas con un lugar oscuro, puedes tapar el frasco con una tela o trapo oscuro para que no les dé la luz del sol (yo utilizo el escurridor de platos).

4. Enjuaga tres veces al día, durante tres días, sin sacar las semillas del frasco. Mantenlas húmedas, mas no empapadas. Si ves alguna señal de moho en las semillas, quítalas.

Foto: Soapqueen.com

Foto: Soapqueen.com

5. Al tercer día pon el frasco en un lugar con luz, para que se abran las hojas de los tallos. Después de unos días, “voila”, creaste un puñado de deliciosos brotes que ya puedes comer.

Foto: Sproutliving.com

Foto: Sproutliving.com

 

Para terminar, les dejo unos tips para que les sea más fácil obtener buenos resultados en poco tiempo.

Tiempos de germinación

Alfalfa           remojar 8 horas, enjuagar 3 veces/día, germinación 4-5 días
Trigo             remojar 8 horas, enjuagar 3 veces/día, germinación 3-5 días
Arroz             remojar 8 horas, enjuagar 3 veces/día, germinación 3-4 días
Frijoles         remojar 8 horas, enjuagar 3 veces/día, germinación 3-5 días
Lenteja         remojar 8 horas, enjuagar 3 veces/día, germinación 3-4 días
Maíz               remojar 8 horas, enjuagar 3 veces/día, germinación 4-8 días
Trigo              remojar 8 horas, enjuagar 3 veces/día, germinación 3-5 días
Rábano         remojar 8 horas, enjuagar 3 veces/día, germinación 2-4 días