Hace 2 años estuve embarazada de Max y me hubiera gustado que alguien me hubiera dado estos consejos.

El día que te enteraste que estabas embarazada lo primero que sentiste fue una sensación entumecedora de emoción. Vas a ser mamá. Y cuando esa idea ya estuvo bien tatuada en tu psique, el siguiente pensamiento, claro después de pensar como se lo vas a decir a tu pareja, fue, tengo alistar todo para la llegada del futur@ hereder@. Una de las cosas que te juraste es que no ibas a caer en la locura. No ibas a ser de esas embarazadas psicópatas que compran cien mil cosas para sus bebés como si las facturas de su tarjeta de crédito le llegaran directamente a Carlos Slim. No. A ti te van a prestar y heredar varias cosas tus amigas con hijos y sólo vas a adquirir lo necesario. Cabeza fría.

Y de repente, cuando menos te das cuenta, puede ser en la semana 12 o en la 26 (porque la unidad de medición de tiempo en las embarazadas son las semanas), que de la nada en un bazar te encuentras un mameluco de lo más lindo con alguna frase irónica o alguna caricatura hipsterosa y lo compras… y pum! Eso, en la peda, es el equivalente a finalmente ir al baño después de un buen de chelas. Una vez que rompes el sello ya no hay manera de parar.

Empiezas por algunas cositas en Zara Baby y en H&M, luego en las noches de insomnio pasas por Carters.com y Amazon y luego se empieza a sintetizarse una hormona durante el embarazo que se llamainguesumaloquierotodonina que te lleva a comprar absolutamente todo. Haces mesas de regalos en Liverpool, Palacio, Sears. Planeas tus fines de semana en base a la sedes de Expo Mi Bebé, y es más si eres de las que tiene los medios hasta bookeas un puente para ir baby shopping a Estados Unidos, porque Soy Totalmente Target.

Y sí. Estás a dos semanas de conocer al que ha estado buleando a tu vejiga. Y te sientas en la mecedora del cuarto que le tienes listo. Lo contemplas y te felicitas porque te das cuenta que tienes todo lo de las listas de Excel que te compartieron las que ya son mamás para sus bebés: el cuarto, los muebles, la ropa, los juguetes, el sacaleches, la farmacia, el monitor, la bañera, la carreola y todos los accesorios de moda con nombres que parecen lenguaje alienígena: el Björg, la Bugaboo, el Woombie, el Boopy. Muy bien mamá, tienes todo listo para el bebé. Pero hayalgo que sueles olvidar. No pensaste en ti. Ok sí te compraste la pijama y la bata para el hospital y los bras de lactancia, ¿pero qué hay después del hospital? ¿Pensaste en eso?

Futura mamacita, del fondo de mi corazón aquí te comparto algunas cositas que me hubiera encantado tener durante esos primeros 6 meses de la llegada de mi baby y que nunca pasó por mi embarazada cabecita que hubiera necesitado.

1. Ropa Sport a.k.a Fodongwear

Guardaste toda tu ropa cookie en una caja porque la circunferencia de tu panza es más grande que la del planeta Saturno. Aún así juras que en cuanto des a luz ya te la vas a poder poner. ERROR. Aunque por milagro alguno tengas la facilidad de perder tu peso post parto a la velocidad que lo hizo Heidi Klum (que yo sigo jurando que es photoshop), no vas a tener ni media gana de ponerte tus skinny jeans, o tus blusitas con detalles de encaje. Lo único que vas a querer es estar en pijama TODO EL SANTO DÍA, es más, ni siquiera tu pijama. Vas a apañarte las pijamas estilo costal de papas de tu marido.

Pero aún así, por contrato social, de vez en cuando vas a tener que salir de tu casa a tomar unos rayos de sol y empezar a retomar un poco de tu vida… o aunque sea salir por un cafecito o al súper (que créanme va a ser lo más emocionante que les va a pasar por semanas…claro además de haber creado vida humana).

Así que te recomiendo que te compres unos jueguitos de ropa cómoda, estilo sport pero lindos. El chiste es que te sientas cómoda pero también bonita. Y si hay un top que te gusta mucho, cómpralo en todos los colores (no te preocupes, la puesta te durará 3 horas, que es el tiempo que se tardará tu bebé en volver a vomitarte la leche). No te asustes en invertirle. Lo creas o no van a ser tu uniforme. Tu cuerpo va a ser súper amorfo y va a cambiar de forma más veces que las que cambias el pañal de tu retoño. Así que aférrate a que en este momento el resorte, el strech y lo elástico van a ser tus mejores amigos. Y no lo tomes a mal. Es sólo temporal.

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2. Funda de Smartphone a Prueba del Apocalispsis.

Tu mundo va a girar alrededor de tu bebé. Tenlo por seguro. Pero lo quieras o no, tu Iphone va a estar cerca de ti y por ende de tu crío. Ya sea para recibir llamadas, enterarte del último chisme de las amiguis por Whats, ponerte al tanto de las “noticias” en Facebook, pedir el vino súper a domicilio, mantener tu chamba haciendo home office, o ponerle a tu pequeño un poco de Baby Einstein o Rockabye Baby (a Max le gustó el de Beattles y el Metallica), tu Iphone va a estar ahí y va a llamar la atención de tu bebé como si fuera abeja en puesto de dulces típicos mexicanos. Y lo va agarrar …y lo va a soltar… y se le va a romper la pantalla… y vas a pagar 900 pesos para arreglarla… y lo va a volver a agarrar … lo va aventar contra la pared (o contra tu cara)… y se le va a descomponer el auricular … y vas a pagar 900 pesos por arreglarlo … y lo va a volver a agarrar … y lo va a usar de chupón (porque nada sabe más delicioso para un bebé que un Iphone, claro a excepción de la chichi de la mamá) … y se le va a descomponer la cámara ….y ya no vas a poder tomar las 58,000 fotos de su primera sonrisa (que realmente es un pun)… y lo vas tener que mandar a arreglar… ¿Cachan cuál es mi punto?

Invertirle a una muy buena funda a prueba de golpes, agua y balas, no es un gasto. Es simplemente una manera de no gastar el fondo universitario que tienes ahorrado para el futuro de tu hij@ en reparaciones.

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A prueba de balas, de fuego y de bebés

3. Mesa de servicio lateral

Las primeras semanas, tu nueva oficina será tu cama y tu secretario adjunto será tu bebé. Ahí pasarás la mayoría de tu tiempo. Pero en cierto momento, tu espíritu aventurero te llamará a la sala. Y te darás cuenta que efectivamente también puedes pasar un rato a gusto ahí, viendo la tele, leyendo, o hasta platicando con las visitas que peregrinaron a tu casa para conocer al nuevo miembro de la dinastía. Pero muchas veces tus brazos estarán inmovilizados por la presencia de tu rorro dormidísimo o comiendo y la mesa de centro que está enfrente de ti parecerá que está a kilómetros de distancia y será muy difícil alcanzar tu taza de té, el control de la tele o tu teléfono. A mi me pasó muchísimo. Entonces por no moverme, inclinarme o estirarme por miedo a alterar a mi monstruito, me quedaba sentada contemplando la pared de la sala que es casi tan divertido como leer el Algebra de Baldor por entretenimiento..

Hay unas mesitas que son laterales de brazos de sillones. Éstas, son perfectas porque están a tu altura y el movimiento que tienes que hacer para alcanzar los objetos son mínimos. En retrospectiva, yo hubiera dado lo que fuera por tener esa mesita y no haber tenido que chutarme todo “Keeping Up with the Kardashians”, por no haber tenido el control de la TV cerca de mi.

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Estos yo los encontré en Detagglio.

4. Shampoo en seco.

Cuando tengas un bebé, bañarte va a ser un lujo. Es más, a tu perro lo van a llevar al vet a bañarlo, peinarlo y cortarle las uñas más seguido que a ti. Y los primeros meses, si no cuentas con muchacha o esposo de planta, tus baños van a durar lo que dura la siesta de un bebé- aproximadamente medio minuto. Y cuando por fin llegas a ese momento triunfal de meterte en la regadera, más que enjabonarte, tallarte y lavarte el pelo lo único que vas a querer hacer, es pararte con los ojos cerrados y relajarte mientras que sientes como cae el agua caliente sobre tu cuerpo y sueñas que estás en las playas de Fiji, en un hotel de esos que no permiten niños, disfrutando de un daiquri… hasta que se acabe el agua caliente.

Para esos baños express, es posible que le des la misma importancia a lavarte el pelo que Carmen Salinas a acabar su secundaria. O sea muy poca. Los shampoos en seco son rápida opción para resolver el problema del aspecto cebosito de tu pelo. Además no tendrás que usar la secadora de pelo, cuyo ruido es más traumatizante para un bebé que la película de ESO El Payaso Diabólico.

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5. Netflix, Cuevana, Popcorn Time.

Si crees que cuando llegue tu bebé vas a poder seguir viendo tu series el día que se estrenen en la tele, tienes que revisar que el ácido fólico que te dio el doctor no es en verdad LSD.

Cualquiera de estos servicios de Internet, te permiten tener la programación que a ti te gusta cuando la necesites. Olvídate de ver sólo lo que te ofrece la tele. Tu escoges qué y cuando. El riesgo de no tener estos servicios es que empezarás a hacerte adicta a los infomerciales de la 3 de la mañana… al punto de que creerás que Andrea Legarreta merece un Óscar por su actuación tratándote de vender los sartenes Royal Prestige.

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6. Arma tu Cava.

Acuérdate que necesitas también tomarte un tiempo y relajarte. Tal vez esa copita de vino la estás disfrutando en tu camita mientras que te estás poniendo al corriente en Grey´s Anatomy. Tal vez esa cervecita es tu manera de celebrar que tu mamá te cayó de sorpresa y se llevó al crío a dar una vuelta al parque. Tal vez es una copita de espumoso con tu pareja para recrear un date night –versión Express. No te estoy diciendo que te bajes un misil de Bacardí. Pero a veces tenemos que darnos la oportunidad de relajarnos y disfrutar. Es muy posible que no sea tan seguido como cuando te ibas de fiesta el jueves y regresabas del after hasta el domingo. Así que aprovecha si vas a tomar vino, que sea un buen vinito o si vas a tomar cerveza, que sea tu preferida, en tarrito salido del congelador. Pero siempre ten en tu casa tu reservadito, porque muchas veces estas ocasiones van a ser improvisadas y más vale prevenir que lamentar ver a McDreamy sin la compañía de un vinito.

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Esto es el mínimo tamaño que recomiendo para una cava personal.

Ser mamá es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida, pero como todas las cosas que valen la pena, requieren de mucho trabajo y pueden ser desgastantes. Al final mis sugerencias pueden parecer un poco mama-céntricas, pero las hago por algo. Cuando la cigüeña llega a tu casa, la mayoría de la gente se enfoca en el bebé, es más muchas veces la gente más cercana a mi sigue preguntando únicamente ¿cómo está Max? y dejan de preguntar cómo estoy yo. ¿Y saben qué? Ya dejó de importarme, porque al final, la primera persona que se tiene que preocupar como estoy yo, soy yo.

Como les dije, estás son sólo una sugerencias súper personales. Dirán que estoy loca en algunas, pero no me juzguen, tomen lo que les parezca bueno y lo que no, mándenlo a volar junto con todos los consejos ridículos que les dieron las personas que comparan tener hijos con tener mascotas.

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Este artículo se publicó orginalmente en www.wefaysusnuevededos.com