por Gabriel Cruz

Dicen que nada te cae del cielo, pero tal vez no siempre es así. A veces, hay situaciones que, de una u otra forma, llamamos para que nos afecten y, otras, somos nosotros los que afectamos a la situación que nos cayó de pronto. El ángel caído supuestamente es aquel ser cuya soberbia ante Dios le valió ser expulsado del reino de su creador. Este ángel llevaba el nombre de Lucifer, portador de la luz, y al caer al infierno se transformó en Satanás, el Diablo.

Una noche, al entrar a su estudio, el pintor inglés Francis Bacon encuentra que George Dyer ha caído del tragaluz de la habitación con la intención de robar algo (¿qué?, quién sabe). Así inicia esta biografía que propone un retrato atípico de uno de los grandes pintores de mediados del siglo XX.

Dyer es aquel ángel caído que, en vez de convertirse en el Diablo, se encuentra con Francis Bacon, el Diablo en persona. Un artista que transformará la vida del ladrón en un infierno.

Love is the Devil: A study for a Portrait of Francis Bacon es un exhaustivo esfuerzo por traducir la obra del artista en imágenes en movimiento y cuyos resultados no pueden ser más afortunados. John Maybury, un director inglés cuyo mayor mérito es este impecable filme y que además ha sido nombrado uno de los cien personajes gay más influyentes en el Reino Unido, logra presentarnos un episodio destacable de la vida productiva del pintor inglés más importante después de Turner (con quien comparte el brutalismo de la pincelada).

 

Love is the Devil es una excelente oportunidad de explorar una de las mentes creativas más importantes del arte después de a la Segunda Guerra Mundial y también una manera tortuosa de observar lo que una persona egocéntrica es capaz de hacer a otra que, tal vez sólo por generar empatía, se presentó vulnerable ante quien consideró un protector. Bacon se revela como un personaje más de sus pinturas, descarnado, cruel, deforme. Son estas características las que lo convierten en un ser sumamente atractivo no sólo para sus amantes, sino también para nosotros, los espectadores de una serie de escenas que muestran la enorme influencia y poder que Bacon tenía sobre sus amigos de parranda y, claro, sobre George Dyer.

La historia del cine está llena de ejemplos de biografías de artistas donde vemos el desarrollo del personaje, desde su niñez hasta su muerte, y que, sin hacer un aporte relevante, únicamente engordan más y más una mística innecesaria. Este es el caso de la película Frida (2002), que nos muestra la vida de la sobrevalorada pintora mexicana. Por otro lado, hay películas biográficas que procuran una exploración profunda de la relación entre el creador y su obra, como Goya en Burdeos (1999) que, gracias a la colaboración del grupo escénico La Fura dels Baus, logra plasmar mucho del dramatismo del pintor español. El amor es el diablo se ajusta al segundo modelo creativo. Utilizando la deformación de la imagen, ya sea situando la cámara detrás de un vaso o una copa, cambiando la fisonomía de quien se refleja en un espejo o presentando la crisis de un personaje que distorsiona su percepción del entorno, se producen evocaciones extraordinarias y siniestras de las pinturas del artista.

Los diálogos destacan lo superficial que pueden ser las pláticas de los intelectuales y muestran hasta dónde pueden permitir la humillación con tal de pertenecer a su selecto grupo. Éstos se mezclan con la voz en off del propio artista desmembrando la realidad, de la misma manera que lo hace en el lienzo. Derek Jacobi, asombroso y convincente, es dirigido de forma magistral y está acompañado por un muy joven Daniel Craig, que demostraba que tenía madera para cosas grandes más allá de las películas de acción. (Además, la forma en la que cae del tragaluz deja claro que, en ese momento, no era James Bond).

Si nunca te has sentido abusado psicológica o físicamente por alguna pareja tuya, entonces te recomiendo que vayas al psicólogo para que te des cuenta de lo contrario. Hecho esto, súmate a los que desde el inicio lo aceptaron y ve esta película brutal y desgarradora que sólo Francis Bacon pudo inspirar.

 

Esta peli se puede acompañar de vino blanco (al verla sabrás por qué).

Título: El amor es el diablo

Título original: Love is the Devil: A study for a Portrait of Francis Bacon

Dirección: John Maybury

Año: 1998

País: Reino Unido, Francia, Japón, Estados Unidos

Duración: 99 minutos